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JUAN BERNIER: CONTRA LA HUMILLACIÓN


P

Coincidiendo con que COSMOPOÉTICA le rendirá homenaje y se presentará una edición de sus diarios, es un buen momento para recordar a un hombre que tuvo que luchar por ser él mismo en una sociedad que le negaba su identidad.  En un momento de año como éste, en plena cuaresma, es buen momento para alzar al cielo una oración como la que Bernier escribió para sí y para tantos...

Permitid, Señor

Permitid, Señor, un poco de lujuria en este mundo.
Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura,
permitid que las pupilas de luto del deseo se hundan en el pozo de otros ojos,
permitid que la mano del osado amante palpe la sangre ajena estremecida.

Dejad hervir la entraña de los machos sobre la piel desnuda
dejad el juego de los adolescentes labios bucear en los senos de los lirios,
dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo en piras escondidas,
dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse en llamas de tacto, en apretadas lianas de caricias.

Que el rubor se desnude enteramente y la escultura
surja de tactos y torrentes,
que los zumos de los ojos exprimidos y de brazos,
manen de fuentes secretas y de labios.
Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas los humanos,
que ya, bastante, la carga duró sobre sus hombros.


Juan Bernier Luque
De "Poesía en Seis Tiempos

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