Cuando las redes sociales estaban invadidas por análisis y comentarios de todo tipo en torno a Juego de Tronos, convertida incluso en materia de análisis político y hasta en objeto de seminarios universitarios, la tercera temporada de la que considero una de las mejores series emitidas últimamente, llegaba a su fin con menos interés mediático. Como si solo fuera un producto para el culto de quienes seguimos amando las producciones audiovisuales que nos hablan del aquí y del ahora sin necesidad de metáforas.
The Good Fight, que nació como una especie de falsa continuación de otra serie ya mítica, The good wife, ha ido creciendo en densidad narrativa hasta llegar a una tercera temporada en la que ha pasado a convertirse en la serie más política del momento. Esta sí merecedora de seminarios y debates en los que mujeres y hombres fuéramos capaces de ponernos delante del espejo, sin necesidad de dragones o de fábulas con los que interpretar el presente del que a veces no hacemos otra cosa q…
The Good Fight, que nació como una especie de falsa continuación de otra serie ya mítica, The good wife, ha ido creciendo en densidad narrativa hasta llegar a una tercera temporada en la que ha pasado a convertirse en la serie más política del momento. Esta sí merecedora de seminarios y debates en los que mujeres y hombres fuéramos capaces de ponernos delante del espejo, sin necesidad de dragones o de fábulas con los que interpretar el presente del que a veces no hacemos otra cosa q…