Hay películas, que a mí particularmente son las
que más me gustan, que transcurren con el ritmo pausado de la vida, que no
hacen sino contar esas batallas cotidianas mediante las que el ser humano ha
ido derribando murallas, que no están protagonizadas por grandes héroes ni
heroínas sino por mujeres y hombres con un elevado sentido de la decencia. El
cine clásico estuvo lleno de este tipo de relatos que hoy, sin embargo, es
menos frecuente encontrar en las pantallas.
Loving, la última película de Jeff Nichols, un director que hace unos años me sorprendió con la notable Mud, recupera justo el tono, el tiempo y la hondura dramática de esas películas que se convirtieron en clásicos por su capacidad para mostrar las esencias más hondas del ser humano. Aunque fui a verla interesado sobre todo por el trasfondo judicial de la historia - la de la pareja interracial, Richard y Mildred Loving (interpretados en la película por Joel Edgerton y Ruth Negga), que se enamoraron y se casaron en 1958,…
Loving, la última película de Jeff Nichols, un director que hace unos años me sorprendió con la notable Mud, recupera justo el tono, el tiempo y la hondura dramática de esas películas que se convirtieron en clásicos por su capacidad para mostrar las esencias más hondas del ser humano. Aunque fui a verla interesado sobre todo por el trasfondo judicial de la historia - la de la pareja interracial, Richard y Mildred Loving (interpretados en la película por Joel Edgerton y Ruth Negga), que se enamoraron y se casaron en 1958,…