Ir al contenido principal

Entradas

EX MARIDOS. La masculinidad sin mapa

  Cuatro hombres de tres generaciones distintas de una misma familia. El abuelo que, casi al final de sus días, decide divorciarse y espera tener tiempo para rehacer su vida. El hijo que está viviendo una separación no querida y que parece enfrentarse a un precipicio. Y los nietos, uno de ellos a punto de celebrar su despedida de soltero y el otro, el más joven, recién salido del armario. Con estos ingredientes, Ex maridos podría haberse convertido en una película honda, entre divertida y dramática, sobre las masculinidades a la deriva que hoy no acaban de encontrar su lugar en el mundo. Sin embargo, la película no pasa de ser una amable comedia, bien interpretada, pero que desaprovecha todos los hilos de los que podía haber tirado para ofrecernos un retrato muy agudo de los hombres del siglo XXI. Esos que parecen haber perdido la brújula en un contexto en el que nos movemos entre las transformaciones igualitarias y las reacciones airadas de quienes sienten que se desmorona el púlpito
Entradas recientes

SEGUNDO PREMIO. La mala follá masculina

Últimamente voy con cierto reparo al cine porque, con frecuencia, me abruman los adjetivos con que parte de la crítica, y no digamos los y las opinadoras de las redes sociales, califican a las películas (sobre todo, si son españolas). De la misma manera que empieza a pasar con las series, rara es la semana en la que no se estrena una “obra maestra”, la “película del año” o a la que se le auguran un largo listado de premios. Si además el estreno viene avalado por el reconocimiento de algún festival, me echo a temblar. Me gustaría dejarme el aguafiestas que, a lo Sarah Ahmed, llevo siempre conmigo, de la misma manera que me gustaría no coincidir con tanta frecuencia con Carlos Boyero, aunque todo hay que decirlo, los argumentos que él usa para desmontar una película suelen distar bastante de los míos. Con la nueva película de Isaki Lacuesta, codirigida con Pol Rodríguez,   una de esas que no ha dejado de recibir adjetivo ditirámbicos desde que se estrenó en el Festival de Málaga, me ha v

9 de junio. JUNTAS SOMOS MÁS FUERTES

  El pasado 24 de abril el movimiento   Mi Voz, mi Decisión   comenzó la recogida de firmas con el objetivo de lograr que en Europa el aborto sea seguro, accesible y gratuito para todas las mujeres. Una reivindicación que se vuelve más necesaria que nunca en un contexto en el que asistimos a una regresión en materia de derechos de las mujeres y en el que incluso conquistas que creíamos definitivas se ven sometidas a políticas restrictivas y negadoras. El movimiento que ha aunado diversos activismos nos evidencia, además, que el reconocimiento de un derecho como el de interrupción voluntaria del embarazo tiene una vertiente prestacional y que, por tanto, exige un compromiso activo de los poderes públicos en su efectividad. Es decir, no solo los derechos sociales, sino también en general todos los que contribuyen a garantizar la autonomía de los sujetos, requieren unos recursos que los garanticen de hecho y, en su caso, una lógica redistributiva que tenga presentes las necesidades de los

LOS BUENOS PROFESORES. Esa difícil vocación

    Pocas cinematografías como la francesa han puesto tanto el foco en la educación, tal vez como consecuencia de un sistema republicano y laico que hace siglos tuvo claro que la escuela juega un papel esencial en la salud democrática. Algo que en nuestro país, sin embargo, pareciera que nos cuesta asumir, sobre todo desde el momento en que la educación ha sido siempre un arma arrojadiza entre los partidos y nunca ha jugado el papel esencial que, por otra parte, le reclama la Constitución, es decir, ser  educación para la ciudadanía . Tal vez porque, entre otras cosas, seguimos soportando el lastre de una educación concertada de ideario católico a duras penas compatible con los valores constitucionales. Es decir, porque no hemos completado la transición desde el régimen del nacionalcatolicismo al de una sociedad laica. En este sentido, es llamativa la poca atención que el cine español ha prestado a este contexto, con honrosas excepciones como la más que notable  Uno para todos (2020).

LA PATERNIDAD COMO PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA

Desde que hace ya años, cuando ni siquiera podía imaginar que un día me convertiría en padre, le leí a Belén Gopegui que cuando se tienen hijos ya no se puede vivir sino hacia esa futuro que recibirán de nosotros, no he dejado de vivir en la búsqueda de ese equilibrio que supone estar en el presente pero no dejar de mirar el horizonte. Entre las manos, el tiempo escurridizo, frágil, ese tesoro que se nos va como el agua entre los dedos. Nuestra única riqueza. A la que hoy negamos en nuestra condición de auto-explotadores en esas “vidas trabajo” - ¿verdad, Remedios Zafra? – que nos impiden alzar la vista de lo inmediato y de lo urgente. Incapaces de volar si no es a ras del suelo. Persiguiendo fantasías (algo tan masculino). Renunciando a la imaginación. Como si solo nos importara vivir acontecimientos, y saciar deseos, y rebosar agendas, y contarnos sin explicarnos.   La complejísima pero apasionante tarea de ser padre me ha enseñado y me enseña cada día que, como yo intuía, las matemá

LA CASA. La difícil tarea de cultivar los abrazos

  La familia es un ecosistema en el que conviven heridas, silencios y deudas pendientes, siempre en un complejo equilibrio en el que los afectos amortiguan (no siempre) las tensiones. A estas alturas de la historia no hemos sido capaces de inventar – tal vez porque nos falta valentía, tal vez porque el sistema nos tiene domesticados – otra manera de sostener los vínculos, las dependencias y los cuidados. De alguna manera, seguimos siendo prisioneros del contrato matrimonial y sus efectos, como si no hubiéramos sido capaces de liberarnos de la “diligencia del buen padre de familia” a la que alude todavía nuestro Código civil. Es pues la familia un territorio para la novela y para el drama, también para la comedia, en general para narrar historias en las que me temo que siempre andamos arrastrando nuestros propios fantasmas. Puede incluso que muchos creadores y muchas creadoras no hagan sino otra cosa que hablar de su familia y de la casa en la que vivieron la infancia, esa patria que a

SIEMPRE NOS QUEDARÁ MAÑANA. La vida no es tan bella

  Hay muchas cosas en la primera película como directora de la actriz Paola Cortellesi que me incomodan. Algunas me recuerdan, para mal, a otra película italiana exitosa, La vida es bella ,   con la que nunca logré conectar emocionalmente y que siempre me dejó la duda de si es honesto pintar de colores una realidad tan negra. Ambas comparten una excelente factura, unas estupendas interpretaciones y una evidente continuidad no solo con el neorrealismo italiano sino también con un cierto tipo de tragicomedia que tantas veces vimos en el cine del país que ahora gobierna Meloni.   En las dos hay un evidente protagonismo de sus creadores que también son protagonistas, aunque he decir que mientras que Roberto Benigni   me pareció siempre insoportable, Cortellesi   tiene una potencia y una belleza indiscutibles, con un cierto aire a Olivia Molina y con esa fuerza que siempre han atesorado actrices italianas muy pegadas a la tierra. Las dos películas, también, están llenas de trampas y de golp