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Entradas

UNA MUJER GRANDE

Las vidas robadas... y recuperadas a través de los libros
María G. envió su correo a la editorial que había publicado mi Autorretrato de un macho disidente. En él me explicaba lo mucho que le había emocionado la lectura de uno de mis primeros libros, Las horas. El tiempo de las mujeres, y de cómo se había visto reconocida en la historia de tantas mujeres que habían construido su vida a través de un permanente ejercicio de renuncias. Me contaba cómo llevaba meses en cama, arrastrando una larga enfermedad que se le había ido complicando, y me agradecía toda la luz que le habían aportado mis palabras. Me explicó que era una lectora apasionada, que todo lo que no había podido vivir lo había sentido a través de la literatura y que ella, una mujer pequeñita, insignificante, se había sentido grande cada vez que se dejaba llevar por lo que le contaban los libros. Me hablaba también de sus penurias económicas, de sus limitaciones y de su soledad. La fragilidad de quien se sabe al borde del prec…
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LITUS: EL HOMBRE QUE SE NIEGA

Yo también soy Litus. Ese hombre que se pone mil máscaras y que aparenta con frecuencia ser feliz, vivir permanentemente entusiasmado, gozar con cada minuto que le ofrece la vida. Yo también soy como ese suicida que callaba sus turbulencias, que disimulaba sus iras y sus odios, que era incapaz de enfrentarse a la verdad y prefería columpiarse por los versos del arte y el desatino. Yo, supongo que como Litus, al que nunca le he visto la cara, huyo de mis malos pensamientos, prefiero no mirarme en el espejo, trato siempre de cumplir las expectativas. Hago, casi siempre, lo que los demás esperan de mí, y eso supone que a menudo me olvide, o ni siquiera tenga claro, que es lo que yo quiero de verdad. Como buen hombre educado en los privilegios de la virilidad, me muestro a los demás como el paradigma del éxito, del buen rollo, de la amabilidad suprema y de la sonrisa siempre a punto. Trato, aunque no siempre lo consigo, de disimular mis penas. Los hombres no lloran, los tipos duros no bai…

LUIS TOSAR, EL HOMBRE

Si hiciéramos un recorrido por la carrera  de Luis Tosar, tendríamos material más que perfecto para preparar un seminario sobre la construcción de las masculinidades hegemónicas a través del cine. Y no lo digo por la obviedad de papeles como el del marido maltratador de Te doy mis ojos, sino porque en la mayoría de sus películas, supongo que en gran medida condicionado por un físico y una voz que tanto peso le dan, ha encarnado personajes marcados por lo que podríamos considerar rasgos esenciales del varón dominante. La flaqueza del bolchevique, El niño, Toro o El desconocido bien nos podrían servir como ejemplos de un relato en el que nosotros siempre hemos tenido el protagonismo y en el que siempre se nos ha identificado por nuestros logros, por el heroísmo, por la acción permanente, por la conquista y, claro, por el uso normalizado y legitimado de la violencia. Incluso la reciente versión de Los últimos de Filipinas en la que intervino podría servirnos como retrato no solo de lo qu…

LA CIUDAD SIN ÁRBOLES

Los árboles son memoria, pero también aliento. Si uno se atreve a escucharlos, tienen mil historias que contarnos. Cuando de niños nos subíamos a sus ramas, era como si desde allí fuera posible emular a los piratas que buscaban tesoros. Contemplarlos de adultos supone una lección de humildad por lo pequeños y fugaces que nos vemos bajo sus ramas. Llorar cuando arden en el bosque es un poético pero inútil ejercicio de arrepentimiento. En las ciudades, en las que inevitablemente su presencia siempre está en lucha contra el asfalto, se elevan como rebeldes organismos que nos recuerdan, o al menos eso intentan, que somos Naturaleza. Que por más avanzados y sofisticados que nos creamos, los seres humanos dependemos del verde para seguir respirando. Porque, ante todo, y, sobre todo, somos tierra, a la que volveremos, y miramos siempre hacia un cielo que cada vez es menos azul por obra y gracia de nuestros impulsos depredadores. Los árboles están ahí para decirnos que solo somos una pieza p…

LA SORORIDAD DE LAS SÚPER EMPOLLONAS

En el desierto que supone la cartelera veraniega, ha resultado toda una sorpresa, que me temo ha pasado muy desapercibida, una película cuyo título en español, Súper empollonas, podría hacernos pensar que se trata del típico producto norteamericano para consumo de adolescentes. Afortunadamente seguí la recomendación de la actriz y directora Leticia Dolera y disfruté de una película en la que, de manera muy feminista, se les da la vuelta a las clásicas producciones estadounidenses de jóvenes desmadrados, institutos de secundaria y graduaciones. Dirigida por la actriz Olivia Wilde, producida por Gloria Sánchez y escrita por tres mujeres (Emily Halpern, Sarah Haskins y Susanna Fogel),Booksmart, que es su título original, nos cuenta la peripecia de dos amigas, que justo al terminar la secundaria se dan cuenta de todo lo que no han vivido debido a su obsesión por sacar buenas notas y así tener acceso a una prestigiosa universidad. Este punto de partida es el pretexto para que la película,…

LA NOCHE QUE EL TROFEO CARRANZA LO LEVANTARON ELLAS

Nunca me gustó el fútbol. Ni de pequeño, ni de adolescente, ni cuando me convertí en lo que se supone que debía ser un hombre hecho y derecho. Nunca coleccioné cromos de futbolistas, como sí que hacía mi hijo cada vez que terminaba el verano. Yo vivía como un auténtico castigo los patios del colegio, las clases de gimnasia y los sábados por la tarde. En mi calle, porque entonces sí que parte de nuestra vida se hacía en la calle, los niños salían a jugar el fin de semana y siempre había un balón entre sus piernas. Yo me aburría muchísimo y acababa hablando de nuestras cosas con alguna de las chicas de mi bloque de pisos, que siempre tenían cosas más interesantes que contarme. Creo que desde mi infancia he odiado las tardes de los domingos por muchas razones, entre otras por el sonido de la radio que, todavía hoy, me agrede con la palabrería de entrenadores, jugadores y locutores apasionados.Casi la misma punzada que sentía cuando algún sábado acompañaba a mi hijo a sus partidos y tenía…

SERÁS HOMBRE. El futuro se llama Abel.

Serás hombre es, tal y como lo descubrí hace años en una entrevista, uno de los poemas favoritos de José María Aznar. No es de extrañar que los versos de Kipling fueran una especie de himno para quien de tantas maneras nos ha demostrado lo que significa ser un hombre de verdad. “Todo lo de esta tierra será de tu dominio, Y mucho más aún: Serás hombre, hijo mío”. La sombra vertical del padre que se proyecta hacia el futuro, la herencia genética y poderosa en el cuerpo de quién está llamado a ser un héroe, la negación de la madre. Una historia de victorias, audacias y reyes. Un llamamiento a la acción y a no desfallecer nunca. La erección permanente del destinado a gobernar el mundo. El lobo de Wall Street. El hombre que es un lobo para el hombre. Mi marido me pega lo normal.
No podía haber escogido mejor título la directora y guionista Isabel de Ocampo para un documental en el que quedan al descubierto las miserias, aunque también las oportunidades de cambio, de unos hombres que, como …