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Entradas

CHARO: El arte de la vida.

A lo largo de mi vida he tenido muchas amigas, más que amigos, aunque últimamente parece que empiezan a invertirse los términos, sobre todo desde que empiezo a encontrarme con hombres que han renunciado a los mandatos exigentes de la virilidad. De esta manera en los últimos años he ido sumando amistades masculinas que en otro momento habrían sido imposibles, más allá de la lógica que nos obliga a convertirnos en pares que compiten y que se exhiben continuamente. En este sido para mí han sido muy importantes las redes sociales, sin duda un espacio lleno de peligros, pero también de oportunidades para encontrar cómplices y generar redes que, con suerte, pueden hacerse sólidas. Salvo estas alegrías recientes, en mi vida anterior ellas fueron las que llegaron a compartir conmigo determinados vínculos, que hubiera sido impensable mantener con ellos. Han sido ellas con las que he me he atrevido a mostrarme frágil, dubitativo y siempre alumno. Nunca estaré lo suficientemente agradecido a to…
Entradas recientes

LOS LIBROS COMO EXPERIENCIA DEMOCRÁTICA

Cuando pase un cierto tiempo, y tenga una mayor perspectiva que la que ahora siento tan condicionada por la incertidumbre del presente, debería hacer un recorrido por los libros leídos durante el estado de alarma. Creo que, sin ser en muchas casos consciente de mis elecciones, mis lecturas han sido y son reflejo de los turbulentos estados de ánimo vividos, de las muchas preguntas sin respuesta que me he planteado, de los cientos de propósitos de enmienda que me he hecho pensando en que ya nunca la realidad volverá a ser como antes. He leído libros que tenía pendientes desde hace meses, incluso años, he revisitado alguno de esos que casi siempre están en mi mesilla de noche y también me he acercado a otros que me han llegado por alguna recomendación que alguna amiga, sobre todo amigas, o algún amigo me ha hecho. Una de esas recomendaciones fue un libro al que yo no le había seguido la pista y que un amigo me recomendó con insistencia una tarde del mes de abril.El infinito en un junco,

ESPAÑA

Cuando el lunes por la mañana vi en varios medios de comunicación imágenes de la  concentración que recorrió el Vial Norte de Córdoba el pasado domingo, como un eco de las que días anteriores habíamos visto en el barrio de Salamanca en Madrid, y sumándose a otras muchas que se multiplican en ciudades y pueblos, no pude evitar una mezcla de miedo, impotencia e indignación. Una suma de emociones que se suma a las ya de por sí intensas y ambivalentes que yo, imagino que, como todo el mundo, estoy sintiendo en estos meses de paréntesis. Y no, no diré que estoy libre del miedo a la enfermedad, pero más me asusta, y me angustia, el futuro inmediato que nos espera, la crisis económica que volverá a cebarse con los más precarios y vulnerables, las fracturas sociales que provocará, el riesgo cierto de que sea un nuevo pretexto para reafirmar políticas neoliberales y revanchas de quienes se resisten a asumir que los derechos humanos son la ley del más débil. Ante ese panorama, que va más allá d…

LA MADRE ZURDA

Cuando Olimpia de Gouges escribe en 1791 su Declaración de derechos de la mujer y la ciudadana, la empieza dirigiéndose a “las madres, hijas, hermanas”, es decir, deja claro que las que la revolución había olvidado eran definidas no por sí mismas sino por su dependencia de los hombres. Aunque mucho han conquistado las mujeres desde entonces, me temo que todavía sigue presente la construcción de ese imaginario que, en el mejor de los casos, sigue generando una violencia simbólica y, en el peor, ya lo sabemos, un maltrato permanente de aquellas a las que sus compañeros varones solo desearían ver atadas a la pata de la cama. Sigue habiendo mucho de esa construcción simbólica en como todavía hoy, siglos después, seguimos entendiendo a las madres, mucho más en un momento en el que hay un peligroso rebrote esencialista y donde para algunos sectores el hecho biológico se convierte en una suerte de paradigma diferenciador que, lejos de dar lugar a mecanismos garantistas de la igualdad, trata …

MUJERES Y MAYORES: LAS AMARGAS VERDADES DE "A SECRET LOVE"

La situación crítica que estamos viviendo, y que no es solo sanitaria, sino que hunde sus tentáculos en el corazón de lo que pensábamos era la normalidad, ha desvelado algunas realidades que la sociedad opulenta y neoliberal había mantenido invisibles o bien cubiertas por el velo de la indiferencia. Una de esas amargas realidades es la expulsión de la ciudadanía, entendida ésta como un espacio en el que los individuos tenemos voz y autonomía, de importantes sectores de la población, muy especialmente de los niños y de las niñas, así como de las personas mayores. La crisis nos ha puesto delante de las narices, entre otras insoportables injusticias, como hemos creado un modelo de convivencia que se ampara, a su vez, en un modelo productivo, en el que los sujetos valen por lo que aportan al sistema, por su rendimiento en términos de capital, por su capacidad de emprendimiento. La alianza patriarcado/capitalismo no ha dejado de expulsar a las afueras a quienes no responden al canon del m…

LA CURA

Escribo estas líneas en pleno confinamiento y no sé si cuando vean la luz habremos superado al fin la barrera de los balcones. En estos días, en los que el tiempo parece un bucle y a la esperanza es como uno de esos bizcochos al que olvidamos poner levadura y por tanto no se vuelve esponjoso, he tenido, como todos, que anular actividades, que borrar páginas enteras de la agenda, de revisar mi horizonte más cercano de trabajo. El hombre siempre activo, en lo público, entregado a sus tareas productivas, se ha visto obligado a pisar el freno y a refugiarse en ese entorno, el de lo privado, que siempre percibió como extraño. Como un territorio en el que él solo reposaba, pero donde no lograba nunca desarrollarse como el héroe que desde niño le dijeron que debía ser. Y donde siempre, o casi siempre, había una mujer, o varias, dispuestas a cuidarlo y a ser su reposo.
Estas semanas que están siendo como un paréntesis, me están obligando a mirarme más detenidamente en el espejo y a reconciliar…

LO QUE HE APRENDIDO DE MI MADRE

Nunca, que yo recuerde, salvo tal vez cuando era un niño, he felicitado a mi madre el primer domingo de mayo. Sí que, por el contrario, he acompañado a mi hijo en los regalos que cada año le ha hecho su madre. Y es que nunca las poses han sido capaces de disimular del todo nuestras contradicciones: siempre hay rendijas por las que se cuela un empresario seductor. Pero en este mayo, en el que ya empieza a oler a verano en mi terraza, sí que he tenido la necesidad, no sé si porque la pandemia me pilla con el caparazón raído, de contar en público todo lo que he aprendido de mi madre. Lo que sigo aprendiendo de ella. Aunque no sé muy bien cómo resumir en pocas líneas tantas cosas que se me ocurren, sí que tengo claro el lema con el que titularía mi texto: la perfección no existe. Por más que los mandatos de género le insistieran toda la vida en cómo tenía que actuar una mujer que, al parecer, siendo madre cumplía buena parte de sus expectativas, y por más que siempre ella, como todas las…