Ir al contenido principal

Entradas

EL PUNITIVISMO COMO FRACASO DEMOCRÁTICO

Todavía recuerdo alguna de las primeras lecciones recibidas en la Facultad de Derecho de Córdoba, en la que años más tarde acabaría siendo docente. Las profesoras y los profesores de Derecho Penal nos insistieron mucho en que esta rama del ordenamiento debía ser entendida siempre como la última herramienta a la que acudir. Aprendí entonces que las normas penales reflejan en definitiva el fracaso de toda una sociedad que ha sido incapaz de prevenir los conflictos ni de resolverlos sin necesidad de limitar derechos. Gracias al Derecho Constitucional, entendí bien que el Estado es, además de por supuesto, cuando es democrático, una invención garante de nuestras libertades, una herramienta de coacción, un aparato represor y violento. El Leviatán que es capaz de los mayores horrores en nombre de la seguridad. En este sentido las tensiones democráticas tienen mucho que ver con cómo se reduce a mínimos esa intervención coactiva y en cómo se amplían progresivamente nuestros espacios de autonom
Entradas recientes

LOS HIJOS DE OTROS: La emancipación de la madrastra

Soy un hombre de esas generaciones que crecieron sin tener más relatos que los construidos por otros hombres. Solo de manera excepcional la voz de las mujeres, sus vivencias y sus preocupaciones, formaron parte de mi educación intelectual y emocional. Es decir, fui educado en una cultura androcéntrica y con frecuencia misógina. Solo con el tiempo, y gracias sobre todo al feminismo, fui descubriendo otros libros en las estanterías y otras miradas en las pantallas, esos dos espacios que han sido y son esenciales en mi biografía. Crecí y maduré, por tanto, alimentado por historias cargadas de estereotipos de género y en las que las mujeres y lo femenino ocupaban un lugar secundario, siempre en función del protagonismo masculino y en la mayoría de las ocasiones devaluado. Si a eso añadimos mi educación católica, el cóctel no pudo ser más explosivo. En mis imaginarios apenas si había espacio para mujeres que no fueran las madres entregadas, las princesas por rescatar o las Evas tentadoras.

THIS IS US: El placer de la emoción

Este artículo está dedicado a tres grandes mujeres: mi madre, Anna Freixas y Beatriz Gimeno. Ellas saben por qué. Debo confesar que empecé a ver la serie   This is us   con reparos. Incluso la abandoné después de haber visto los primeros capítulos. Me parecía un producto demasiado “americano”, melodramático y artificioso. No sé bien cuándo la reinicié, supongo que alguna tarde de esas en que la casa se te cae encima y necesitas evadirte. En esta segunda ocasión, bajé mis defensas y me dejé llevar. Y así he estado durante meses, años, dosificando los episodios de las seis temporadas para que nunca me faltaran justo en esos momentos en que necesitaba reír y llorar. Porque con las historias de la familia Pearson he reído y he llorado, se me han hecho nudos en la garganta y, a solas, he sentido cómo mi cuerpo era atravesado por los conflictos y dilemas de unos personajes con los que he acabado sintiéndome muy identificado. Con el hermando controlador, con el que se deja llevar por los impu

JACINDA ARDERN Y LOS HOMBRES

Al leer los motivos con los que Jacinda Ardern ha explicado su dimisión, he recordado algunas de las conclusiones que se plantearon justo un día antes de esta noticia en el III Encuentro de Mujeres Profesionales, organizado por la Unión Profesional y celebrado en Madrid, en la sede del Consejo General de la Abogacía. En este foro, las mujeres de distintas profesiones coincidieron en subrayar el alto nivel de (auto)exigencia al que se enfrentan cada día, el escrutinio más severo que en comparación con sus colegas hombres reciben por parte de terceros y, por supuesto, las enormes dificultades que siguen encontrando para hacer compatible su vida pública con la privada. De esta manera, ponían en evidencia como la progresiva incorporación de las mujeres al estatus de ciudadanía no ha supuesto, como bien explica Almudena Hernando en su imprescindible libro “La corriente de la historia”, la consecución de sociedades más igualitarias y justas. Por el contrario, las desigualdades no han dejado

LA CONTRADICCIÓN DE LO QUE SOMOS

ZUK ZUK: El amor cuidadoso de dos hombres viejos

No es habitual que la vejez esté representada en los imaginarios colectivos con una mirada positiva. El edadismo que caracteriza al mundo contemporáneo, un mundo en el que cada vez por cierto habrá más viejos y viejas, va de la mano de una exaltación permanente de la juventud, de los cuerpos perfectos y de esos momentos de éxito y reconocimiento que solemos identificar con nuestros años "productivos". Una vez que dejamos de responder a las exigencias del homo economicus, el sistema nos arrincona. Nos expulsa a los márgenes. Como si al llegar a una determinada     edad nos convirtiéramos en una especie de ciudadanía de segunda. En los productos culturales ese momento ha aparecido retratado de manera superficial, en muchos casos como pretexto para el humor y casi siempre bajo la influencia de estereotipos absurdos (el viejo cascarrabias, la abuelita tierna).     Nos faltan sin embargo retratos de la vejez en los que las mujeres y los hombres llegados ese momento vital aparezcan

LOS PLACERES DE LA IGUALDAD

Después de un año tan (in)tenso política y jurídicamente, en el que varias disposiciones normativas relacionadas con la igualdad han generado debates que hubieran requerido pensar más despacio, como reclama Remedios Zafra, deberíamos hacer un ejercicio de autocrítica. Algo que me temo será complicado en un año electoral donde las dinámicas son las propias de quien defiende o conquista territorios. Sin embargo, no estaría mal que muy especialmente la izquierda se planteara algunas revisiones. No le iría mal, por ejemplo, leer el revelador libro del francés Michaël Foessel,   Quartier rouge,  cuyo subtítulo,   Le plaisir et la gauche,  nos da muchas claves sobre cómo deberíamos enfocar determinadas cuestiones en este siglo de incertidumbres. Su lectura, a la que llegué gracias a la recomendación de uno de mis pensadores de cabecera, Daniel Innerarity, fue una de las más reveladoras del 2022 e hizo que me interrogara, por ejemplo, sobre la manera en que, en cuanto varón antipatriarcal, in