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Mostrando entradas de junio, 2026

LOS PELIGROS DE JUDICIALIZAR UNA MUERTE DIGNA

  En 2021 España se convirtió en uno de los pocos países del mundo que amparan nuestra capacidad de autodeterminación con respecto al final de nuestra vida. La LO 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia, avalada por el Tribunal Constitucional en dos sentencias de 2023, regula de manera muy   garantista el procedimiento a seguir para ejercer el derecho a pedir ayuda para morir, sometiéndolo a unos requisitos muy estrictos y a una doble instancia, médica y administrativa, como dique de contención frente a posibles abusos o comportamientos arbitrarios. La decisión de la Comisión de Garantía y Evaluación, que es la encargada de verificar si concurren los requisitos y condiciones establecidos para el correcto ejercicio del derecho a solicitar y recibir la prestación de ayuda para morir, puede ser objeto de recurso contencioso-administrativo.     Es este punto el que ha dado lugar a tensiones jurídicas que evidencian las carencias de una ley manifiestamente m...

SU FULGOR PUEDE DESTRUIR VUESTRO MUNDO

  Siempre que llega el mes de junio y compruebo que el Día del Orgullo, como lleva sucediendo desde hace algunos años, tiene más de celebración que de vindicación, pienso en cómo nuestra falta de memoria es parte esencial en la desactivación política de unos colectivos que parecen no haber aprendido todavía que las conquistas de derechos nunca son definitivas. Que los derechos humanos no son sino procesos de lucha por la dignidad que, en cualquier momento, pueden verse estancados o incluso sufrir una regresión, como bien nos demuestra la historia. Pareciera que nos hubiéramos conformado con una igualdad formal y con, en definitiva, asumir los patrones de comportamiento y las referencias de lo exitoso que una sociedad, todavía profundamente heteropatriarcal, nos vende como promesas de felicidad. Un contexto en el que fácilmente olvidamos cómo inciden en las vidas reales de las personas los condicionantes de clase, las comunidades culturales de pertenencia o las precarias expectativa...

IVÁN & HADOUM: los cuerpos atravesados

  En una época en la que se ha hecho tan frecuente hablar de vulnerabilidad, me temo que tal vez para esquivar la potencia política de términos como subordinación o desigualdad, pareciera sin embargo que el frenesí de los discursos y la aceleración comunicativa nos impidieran darnos cuenta de que todas y todos somos seres corpóreos y, por tanto, crepusculares, inacabados, siempre en tránsito. De ahí que todos los procesos de exclusión social atraviesen justamente los cuerpos y se traduzcan en heridas que, desde lo físico y lo emocional, acaban teniendo la radicalidad propia de lo político. Quizás ante la furia de las identidades trinchera hemos ido prescindiendo, o como mínimo situando en un lugar secundario, la experiencia brutal que supone saberse un sujeto con las alas más cortas o, dicho de otra manera, con la dignidad en entredicho. Una realidad que, por cierto, deberíamos tener presente ante un próximo 28 de junio que no debería olvidar que tanto la vindicación como la celebr...

LA LUZ: masculinidades sagradas.

  “Mientras la Iglesia institucional se apoye en la jerarquía, el patriarcado y el clericalismo como su forma y estilo de ser, estará aceptando que la violencia es una parte aceptable de lo que significa formar parte de esa Iglesia”  Mumbi Kighuta, teóloga keniana Como bien nos han enseñado los feminismos, las violencias patriarcales son un problema estructural que fundamenta y atraviesa una estructura de poder y un orden cultural que se sostienen sobre la masculinidad. No son el resultado de las acciones particulares de seres monstruosos sino la acción, finalmente encarnada en sujetos concretos, de una red que legitima el maltrato. De ahí que las respuestas penales, y por tanto individuales, y acordes, como no podía ser de otra manera, con las garantías propias de un Estado de Derecho, sean absolutamente insuficientes para atajar todo un entramado relacional que alimenta jerarquías y subordinaciones. De ahí también, claro, las impotencias de las leyes y la permanente frustrac...

HALF MAN: la máscara de la masculinidad.

Hay demasiadas cosas excesivas en la nueva serie del creador de  Mi osito de peluche , la producción inglesa que hace dos años nos conmovió por su potencia dramática y por el descenso a los infiernos de su protagonista. Richard Gadd, en clara continuidad con la anterior, hace estallar en   Half man   todos los resortes del melodrama, en una sucesión de tramas que no dejan de inquietar al espectador y que son narradas con unas pretensiones que bordean lo emocionalmente pornográfico. En los seis capítulos en que está dividida es imposible respirar: en ellos no hay hueco para el humor, la ternura o los vínculos saludables que nos sostienen en lo cotidiano. Todo está atravesado por una furia dramática que pretende incendiar hasta el último rincón del relato, lo cual le resta potencia emocional y provoca, al menos a mí así me ha sucedido, que en muchos momentos no quede más remedio que desconectar. Casi como estrategia salvavidas ante una sucesión de heridas y dolores que acab...