Como explica Victoria Sendón en su libro La barbarie patriarcal, tenemos un ojo ciclópeo en el sentido de que históricamente todo ha sido visto desde una mirada androcéntrica. De ahí, el poderoso orden simbólico patriarcal que es una de las raíces más profundas de las asimetrías de género. Por ello, es tan necesario contar con la mirada de mujeres creadoras que le den visibilidad y valor a esa parte del mundo y de la vida que los hombres no hemos valorado o que, simplemente, aporten su criterio sobre todo lo que nosotros hemos hecho a nuestra imagen y semejanza. La última película de Céline Sciamma supone un bellísimo ejemplo de superación de esa mirada ciclópea y de construcción de un relato que en pocas ocasiones ha sido contado. Dándole la vuelta al famoso libro de Siri Hustvedt, Retrato de una mujer en llamas podría haberse titulado Las mujeres que miran a las mujeres que miran a las mujeres. Porque más allá de la historia de amor y de pasión que la película nos cuenta, ...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez