Ir al contenido principal

MELANCOLÍA

"Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada."


La última película del personalmente insoportable pero artísticamente sugerente Lars von Trier casi funciona como el reverso de la reciente "El árbol de la vida" de Malick. Mientras que en ésta la recreación poética se producía en torno al origen de la vida y en torno, me atrevería a decir, la alegría de vivir, en la del director danés el eje lo constituye la destrucción de la vida, la amenaza de su final que acaba dotándola de sentido, el dolor y la angustia como frenos que nos convierten en seres en permanente alerta.


La amenaza de ese planeta, llamado Melancolía, que se acerca peligrosamente a la Tierra y que anuncia un final inevitable, es una metáfora un tanto grandilocuente sobre las tristezas que nos hunden. Sobre las angustias que nos impiden ser felices, sobre las restricciones que nos quitan libertad, sobre esos estados en los que nos vemos conducidos inexorablemente al abismo. Como Justine, el personaje interpretado magistralmente por Kirsten Dunst, que siente en tu su pecho todo el dolor del mundo que no es más que el dolor por sí misma. El que le causa una vida en la que no se siente a gusto, de la que escapa, de la que sale corriendo por el bosque, dejándose trizas de su traje de novia entre los arbustos. Ese vestido roto nos pertenece a todos, esos caballos nerviosos viven en nuestras habitaciones, esa madre que ruge sobrevive en casi todas las familias.


MELANCOLÍA es un poema visual - hipnotizante el preámbulo con la música de Tristán e Isolda - sobre la melancolía que amenaza nuestra plenitud, nuestra serenidad, nuestros horizontes de belleza. "Estamos solos", dice Justine. Y no se refiere únicamente a la soledad de los hombres en el Universo sino a la de cada uno de nosotros en medio de un mundo que nos hiere. "Somos crueles". Y esa crueldad hacia los demás y hacia nosotros mismos es la causa más profunda de la tristeza.




Aunque lo mejor de la película, más allá de su apuesta formal, de las interpretaciones de todos sus actores, del duelo de esas dos hermanas que parecen el anverso y el reverso, es el retrato que Trier nos ofrece una vez más de las convenciones sociales. De la sociedad como cadena para nuestra libertad, de la comunidad como paridora de monstruos. La boda frustrada de Justine es la escenificación de la idiotez compartida, de los barrotes que nos aprisionan, de las verdades escondidas y de las almas que, como la de la novia, necesitan escapar.  Su rostro es el de la melancolía, el de la depresión azul, el de los puñales en el vientre. La mayor amenaza para nuestra supervivencia. El planeta que cada día se acerca peligrosamente a nuestra estabilidad  y nos convierte en los seres más frágiles del universo.  Esa es, tal vez, la lección más dura de la última película, imperfecta, irregular, pero fascinante, del siempre inquietante creador de obras maestras como "Rompiendo las olas", "Bailar en la oscuridad" o "Dogville".

Comentarios

Entradas populares de este blog

RAFAEL HERNANDO: EL HOMBRE QUE NO DEBERÍAMOS SER.

Siempre que en algunas jornadas se plantea el interrogante sobre lo que significan las “nuevas masculinidades” – un término que a mí al menos me genera el rechazo propio de las etiquetas que no transcienden lo políticamente correcto y que en este caso incluso pueden seguirle el juego al patriarcado -, me resulta muy complicado precisar en qué consiste ser un hombre “nuevo”. Resulta mucho más fácil, como en tantos otros debates complejos, especificar lo que en todo caso no debería formar parte de un nuevo entendimiento de la virilidad, despojada al fin de lastres machistas y dispuesta a transitar por senderos en los que sea posible la equivalencia de mujeres y hombres. En este sentido, resulta tremendamente didáctico usar referentes de la vida pública para señalar justamente lo que no debería ser un hombre del siglo XXI. Un territorio, el de la vida pública, que todavía hoy está  casi enteramente poblado por sujetos que visten cómodamente el traje de la “masculinidad hegemónica” y que …

CARTA A MI HIJO EN SU 15 CUMPLEAÑOS

De aquel día frío de noviembre recuerdo sobre todo las hojas amarillentas del gran árbol que daba justo a la ventana en la que por primera vez vi el sol  reflejándose en tus ojos muy abiertos.Siempre que paseo por allí miro hacia arriba y siento que justo en ese lugar, con esos colores de otoño, empezamos a escribir el guión que tú y yo seguimos empeñados en ver convertido en una gran película. Nunca nadie me advirtió de la dificultad de la aventura, ni por supuesto nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una y otra vez, desde el primer biberón a la pequeña regañina por los deberes mal hechos, desde mi torpeza al peinar tu flequillo a mis dudas cuando no me reconozco como padre autoritario. Desde aquel 27 de noviembre, que siento tan cerca como el olor que desde aquel día impregnó toda nuestra casa, no he dejado de aprender, de escribir borradores y de romperlos luego en mil pedazos, de empezar de cero cada vez que la vida nos ponía frente a un nuevo desa…

50 PRIMAVERAS: CUANDO "YA NO ERES UNA MUJER".

Como  Aurore le comenta a su hija adolescente en una de las escenas de la película, cuando a una chica le llega la regla se le dice "ya eres una mujer". ¿Y qué ocurre cuándo la regla se va? En este diálogo se resume a la perfección lo que 50 primaveras nos plantea con un tono de comedia simpática y desenfada: la invisibilidad de las mujeres cuando rebasan una cierta edad, las mayores dificultades que la sociedad les plantea para poder rehacer sus vidas o inventarse proyectos nuevos, la evidente discriminación que por razón de los años se suma a la de género y a la de otras muchas circunstancias que hacen que ellas lo sigan teniendo más complicado que nosotros  (en una escena incluso se explica de manera muy didáctica qué es eso de la discriminación interseccional). Entre otras cosas, porque para nosotros los años no acaban siendo un lastre similar sino que incluso se convierten en una garantía de prestigio, atractivo y poder. De ahí que, como también se pone en solfa en la c…