
Después vinieron muchas películas, libros y canciones. Lágrimas y sonrisas. El teatro de la vida y los escenarios de la imaginación. Cómplices.
La rotunda libertad chocando contra los barrotes de la jaula. Amigos, amigas. El tapiz crece y la ciudad se expande. 2016 sueños. Cultura siempre. Peleando.
La atleta, el comisario, el cofrade, hasta el alumno setentero de la Subbética. Mi vida en la radio, mis pasos en los micrófonos, mi deconstrucción y construcción en sus manos. La banda sonora de los mejores años.
"Todo comienzo no es más que una continuación... Y el libro del destino está abierta a la mitad..."
Los versos de Wyslawa Symborska se suman a los gritos heridos de Virginia, a los orgasmos de la Sophie de Neuman, a la sonrisa grande de Ana Belén con la que ella me fotografió tras una rueda de prensa compartida. Fedra, el amor, a las mujeres que amé.

Vendrán otras entrevistas, otros muchos encuentros, más palabras, más cine, más música. Más sueños. Sólo un punto y aparte. Puertas que se cierran y ventanas que se abren. La vida, más vida. Cambio de ciclo. Como las hojas del otoño que caen y generan alimento en la tierra.
Mi Mrs. Dalloway sigue preparando su fiesta. En la Córdoba post-2016. Convencida de que es posible encontrar un oasis en Las Tendillas. Con tanta complicidad a su alrededor que bien podría grabar un disco, como ahora ha hecho Ana Belén, titulado "A los hombres (y a las mujeres) que amé".
To be continued... Siempre nos quedará París. Y Virginia, y Gregory, y nuestra libertad para decir que no. Mujer libre con voz de gacela. Hombre-niño que sueña con que no choque con la Tierra el planeta Melancolía. Mucha Mierda. Show must go on...
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