Ir al contenido principal

LAS LUCES DE LA NAVIDAD

Las luces de la Navidad no iluminan, oscurecen.

Las luces de la Navidad no abrazan, hieren.

Las luces de la Navidad no revelan, ocultan.

Las luces de la Navidad proyectan la ciudad mágica, no la real.

Las luces de la Navidad nos invitan a consumir, a poseer, a tener, a soñar el vulgar sueño que engorda los estómagos y embrutece los espíritus.

Las luces de la Navidad nos desahucian de la tranquilidad gozosa de las calles y nos instalan en el espectáculo de lo tribal.

Las luces de la Navidad enmascaran los hogares sin luz y el no lugar de los que no tienen casa.

Las luces de la Navidad a duras penas esconden que la crisis, pese a lo que diga Rajoy, sigue provocando víctimas.

Estoy casi seguro que si Jesús volviera hoy a este mundo  apagaría todas estas luces y expulsaría de nuevo a los mercaderes de los templos, de los gobiernos y de las catedrales.


E inmatricularía a nombre de los más necesitados los edificios, las plazas y las calles de las ciudades en las que no deja de crecer la desigualdad.

Bienaventurados pues los que sean capaces de encender las luces de la Justicia y de apagar las de ese regalo envenenado que se llama caridad.

COLUMNA HOY POR HOY, RADIO CÓRDOBA, CADENA SER, 17-12-2014
http://www.radiocordoba.es/facebook/COLUMNA_OCTAVIO_17_HXH.mp3

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL MONSTRUO CON PENE Y LA MUDA ENAMORADA: por qué no me ha gustado LA FORMA DEL AGUA

La última película de Guillermo del Toro, que parece destinada a ser la gran triunfadora de los Oscars y que parece haber puesto de acuerdo a crític@s de cine tan dispares como Pilar Aguilar y Carlos Boyero, a mí me parece un producto perfectamente fabricado para su disfrute en la “era Trump” y para que el espectador lo contemple como un ejercicio de limpieza de conciencias frente al mundo tan horrible que nos ha tocado vivir. En esa línea creo que entronca perfectamente con esa cursilada llamada La la la land y cuyo éxito apabullante todavía no he logrado entender. Es decir, La forma del agua se dirige a las emociones más superficiales, esas que no requieren un esfuerzo singular por parte del que las recibe y que permiten salir relajados del cine, como quien se ha reconciliado con una parte de su humanidad que creía olvidada y aunque luego, casi inmediatamente, continuemos enrolados en este mundo cínico donde la único pasaporte hacia el éxito parece ser el “sálvese quien pueda” o, co…

MIRARME EN CÁDIZ

Mirarme en Cádiz es lo más parecido a arrancarme la piel a tiras y dejar que las vísceras hablen por sí solas. Hacer un ejercicio de memoria con el que domesticar la melancolía. Aprender que la vida se alimenta de pequeñas sacudidas. De esos pequeños terremotos, casi imperceptibles, que nos descolocan las piezas y hacen que, al despertar, tengamos la sensación de haber dormido en otra cama.
Mirarme en Cádiz es reconciliarme con lo que un día fui, con las manos que me cuidaron y me arroparon, con la ternura que solo cabe en un guiso materno y, por qué no, en el orgullo viril de un padre que antes lloraba más con las películas que con la vida.

Mirarme en Cádiz es sentir, como si fuera la primera arena en la piel de un recién nacido, el latido impagable de las mareas. Las costumbres del sol y las mudanzas de la luna.  El niño que ya no está, el adolescente que es, la ola que siempre me pilla desprevenido, un olor imposible a papilla de frutas, pescaíto frito y  café.
Mirarme en Cádiz es apr…

YO, LA PEOR DEL MUNDO

"Aquí arriba se ha de anotar el día de mi muerte, mes y año. Suplico, por amor de Dios y de su Purísima Madre, a mis amadas hermanas las religiosas que son y en lo adelante fuesen, me encomienden a Dios, que he sido y soy la peor que ha habido. A todas pido perdón por amor de Dios y de su Madre. Yo, la peor del mundo: Juana Inés de la Cruz".

Mi interés por Juana Inés de la Cruz se despertó el 28 de agosto de 2004 cuando en el Museo Nacional de Colombia, en la ciudad de Bogotá, me deslumbró una exposición titulada "Monjas coronadas" en la que se narraba la vida  y costumbres de los conventos durante la época colonial. He seguido su rastro durante años hasta que al fin durante varias semanas he descubierto las miles de piezas de su puzzle en Las trampas de la fe de Octavio Paz. Una afirmación de éste, casi al final del libro, resume a la perfección el principal dilema que sufrió la escritora y pensadora del XVII: "Sor Juana había convertido la inferioridad que e…