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ESTUDIADO SIMULACRO

Las fronteras indecisas
DIARIO CÓRDOBA, 15-7-2013


Vivimos tiempos de cinismo. Según el diccionario de María Moliner, cínica es la persona que comete actos vergonzosos, particularmente mentir, sin ocultarse y sin sentir vergüenza por ellos. Podríamos aplicar ese adjetivo a buena parte de nuestra clase política y seguramente nos quedaríamos cortos. La mentira se ha ido instalando progresivamente en la vida pública y asistimos, entre la indignación y la impotencia, a la celebración de una farsa en la que unos pocos hacen y deshacen el guion. La representación política, monopolizada por unos partidos que no miran más allá de su ombligo, deriva en lo que el mismo término indica: teatro, puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro. Todo ello mientras que la ciudadanía sufre las consecuencias injustas de sus desmanes y se revuelve cada vez con más ira contra un sistema que pide a gritos una revolución.
El telón vuelve a levantarse en Andalucía y de nuevo el PSOE ha iniciado una representación en la que, como ya nos tiene acostumbrados, se convierte en bandera de la auténtica democracia, de la regeneración y de no sé cuántos más propósitos de enmienda que luego la realidad se encarga de desmentir. La apertura del proceso de primarias supone una tomadura de pelo más desde el momento en que el mismo se ha puesto en marcha con un evidente desigual punto de partida de los candidatos y con la celeridad propia de quien desea pasar cuanto antes un trago que le puede resultar amargo. Por más que todo ello se intente revestir de limpieza democrática y buenos propósitos, el resultado final, como la mayoría nos tememos, no va a distar mucho del tan criticado en otros partidos. Es decir, las primarias van a actuar solo como cobertura de una sucesión ya cerrada y firme. No muy distinta por tanto al dedazo de Aznar y, si me apuran, mucho más impresentable porque se pretende legitimar con apelaciones permanentes a una democracia interna que tiene, me temo, la consistencia de un panfleto.
Si finalmente como se prevé la persona que suceda a Griñán tiene nombre de mujer, confirmándose así un intenso trabajo de proyección personal que la candidata lleva realizando no en estas últimas semanas sino hace meses, el PSOE de Andalucía habrá respaldado el modelo de política que muchos, tal vez ilusos, entendemos que es el que urgentemente deberíamos revisar. En un momento de tanta falta de legitimidad de los partidos, parece una auténtica broma que la alternativa del socialismo en Andalucía lo represente alguien cuya única profesión conocida ha sido vivir del partido y que, por lo tanto, lo único que puede aportar es su experiencia en urdir las tramas clientelares que los profesionales de la política necesitan para alcanzar y mantenerse en el poder. Y lo grave no es que solo la candidata predilecta represente ese cáncer, sino que alrededor, y como si de un panal de rica miel se tratara, revolotean cientos de hombres y mujeres que durante décadas no ha hecho otra cosa que vivir del cuento.
De nuevo el PSOE está perdiendo una preciosa oportunidad para lo que verdaderamente debería ser su objetivo en estos momentos de zozobra: construir un proyecto político alternativo al neoliberalismo dominante, y centrado pues en la defensa del Estado social y del principio de igualdad, así como una estructura de partido que rompa con las oligarquías internas y que lo abra a una participación no ficticia. Sin embargo, el resultado será más de lo mismo. No hay más que para comprobarlo detectar el entusiasmo con que la dirección provincial del partido está apoyando a la candidata ungida. De ahí que me temo que en un futuro no muy lejano muchos que tenemos partío el corazón de izquierdas cantaremos ante el desastre que se avecina: "Fue tu mejor actuación destrozar mi corazón, y hoy que me lloras de pena recuerdo tu simulacro, perdona que no te crea, me parece que es teatro".

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