LA MEJOR OFERTA
Giuseppe Tornatore, 2013
Todo ello además con una banda sonora intensa pero sutil, elegante y muy envolvente, en la que el enorme Ennio Morricone vuelve a brillar como en sus mejores tiempos.
Giuseppe Tornatore, 2013
En el amor, como en el arte, ¿la simulación es tan próxima a la verdad que a veces cuesta trabajo distinguirlas? ¿No residirá en el terror a esa descubrir esa simulación las murallas tras las que muchas personas se encierran? ¿Nos enamoramos siempre de un ideal y por eso hay tanta proximidad entre el amor y el arte?
Estos y otros muchos interrogantes son los que me han asaltado mientras disfrutaba de la última película de Tornatore. Muy lejos de su inolvidable "Cinema Paradiso", y retomando el pulso que como guionista y director parecía haber perdido en sus últimas películas, el director siciliano construye un relato de precisión casi matemática, una obra de orfebrería, en el que las piezas van encajando como las del autómata que está siendo reconstruido en la película. A través de la peripecia emocional del protagonista, el sr. Oldman (un extraordinario Geoffry Rush), nos adentramos en el mundo de las subastas de arte, del coleccionismo, de la belleza que se compra y que se vende, de la soledad también del que tiene miedo a sobrepasar las barreras que que lo matienen alejado de la vida real. Siempre con guantes puestos para no contaminarse en su relación con los otros.
LA MEJOR OFERTA es también una inteligente fábula - con sus adecuadas dosis de suspense, de romanticismo, como un gran clásico - sobre la soledad, sobre el terror que a veces nos provoca enamorarnos para no tener que soportar luego la pérdida, sobre las dificultades que en ocasiones almas muy sensibles tienen para relacionarse y compartir la inteligencia que habita en ellas.
Pero, por encima de todo, la última película del director de "Baaria", es una mirada perversa, elegante y lúcida sobre el arte del engaño. Y sobre esa delgada línea en la que, como si se tratara de un trapecio, siempre nos movemos cuando nos decidimos a abrir nuestro corazón al mundo. Además de una inquietante historia en la que nos podemos volver a preguntar si cuando nos enamoramos lo hacemos de la persona real o de la imagen que de ella nos hemos creado.

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