Ir al contenido principal

EL VIAJERO ENAMORADO

Bolonia, 26 de abril de 2013. 21.44

Desde que la leí en "El cielo protector" de Paul Bowles hice mía la distinción entre el turista y el viajero. Dice Bowles que el segundo, a diferencia del turista, sabe cuando empieza su viaje pero no cuando termina. Hay lugares en los que yo me siento más viajero que turista, en el sentido de que no los vivo con la fugacidad del que en unas horas pretende hacerse con ellos, sino que por el contrario los disfruto alargando el tiempo hasta el máximo. Con la sensación de que formo parte de ellos y de que no soy un extraño, sino alguien al fin que ha encontrado un fragmento de sí mismo en una ciudad lejana. Como si realmente hubiera nacido en ella y estuviera recuperando un hilo perdido de la memoria.

Bolonia es una de esas ciudades. Hecha para ser paseada, descubierta poco a poco, sin la inmediatez precaria del que se limita a hacer turismo, con la serenidad del que está dispuesto a dejarse deslumbrar por los rincones que va haciendo suyos.

Bolonia merece pasearse no en un día ni en dos. Pide que vayamos descubriendo piano piano sus palacios impresionantes, sus muchas iglesias que ocultan tesoros, sus  pórticos y sus lugares de sabiduría, sus recónditas trattorias y ese murmullo de ciudad inquieta que nunca a llega a ser el ruido con el que sofocan otros lugares.
















 En Bolonia es necesario convertirse en una especie de explorador y no perder nunca la capacidad de asombro. Su belleza es serena, algo decadente, de las que se quedan pegadas a la piel como una fina película que, me temo, ya formará parte para siempre del que ha sabido gozarla. Eterno estudiante, artista en perpetuo aprendizaje, jurista que no entiende el mundo que le ha tocado vivir.

Las suelas de mis zapatillas se han gastado en esta semana de abril liberado, de seductora primavera que al fin ha entrado por las ventanas, de cálida templanza que es la que se respira bajo los pórticos. Y la roja Bolonia no sólo se ha quedado pegada a las suelas sino que también forma parte ya de ese mapa de tesoros que he ido descubriendo a lo largo de los años. Y por eso estoy seguro de que volveré a ella y de que, en todo caso, y aunque no lo haga, formará parte ya para siempre de   esa geografía sentimental que he tenido la suerte de ir componiendo en estos años. Pegada al paladar de mis emociones y miembro incuestionable de ese mundo que habita justo detrás de los libros que me hacen soñar.

Al anochecer, recuerdo una canción de Lucio Dalla y escucho desde el silencio de mi habitación en la strada Maggiore el eco de Neptuno desafiando al cielo y una música suave que parece llegarme desde el oratorio de Santa Cecilia.










Comentarios

Entradas populares de este blog

RAFAEL HERNANDO: EL HOMBRE QUE NO DEBERÍAMOS SER.

Siempre que en algunas jornadas se plantea el interrogante sobre lo que significan las “nuevas masculinidades” – un término que a mí al menos me genera el rechazo propio de las etiquetas que no transcienden lo políticamente correcto y que en este caso incluso pueden seguirle el juego al patriarcado -, me resulta muy complicado precisar en qué consiste ser un hombre “nuevo”. Resulta mucho más fácil, como en tantos otros debates complejos, especificar lo que en todo caso no debería formar parte de un nuevo entendimiento de la virilidad, despojada al fin de lastres machistas y dispuesta a transitar por senderos en los que sea posible la equivalencia de mujeres y hombres. En este sentido, resulta tremendamente didáctico usar referentes de la vida pública para señalar justamente lo que no debería ser un hombre del siglo XXI. Un territorio, el de la vida pública, que todavía hoy está  casi enteramente poblado por sujetos que visten cómodamente el traje de la “masculinidad hegemónica” y que …

CARTA A MI HIJO EN SU 15 CUMPLEAÑOS

De aquel día frío de noviembre recuerdo sobre todo las hojas amarillentas del gran árbol que daba justo a la ventana en la que por primera vez vi el sol  reflejándose en tus ojos muy abiertos.Siempre que paseo por allí miro hacia arriba y siento que justo en ese lugar, con esos colores de otoño, empezamos a escribir el guión que tú y yo seguimos empeñados en ver convertido en una gran película. Nunca nadie me advirtió de la dificultad de la aventura, ni por supuesto nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una y otra vez, desde el primer biberón a la pequeña regañina por los deberes mal hechos, desde mi torpeza al peinar tu flequillo a mis dudas cuando no me reconozco como padre autoritario. Desde aquel 27 de noviembre, que siento tan cerca como el olor que desde aquel día impregnó toda nuestra casa, no he dejado de aprender, de escribir borradores y de romperlos luego en mil pedazos, de empezar de cero cada vez que la vida nos ponía frente a un nuevo desa…

MEDEA, LA AMANTE QUE GRITA.

Medea es Aitana y Aitana es Medea. La actriz interpreta a la amante despechada, a la "mala madre", a la hechicera que es víctima de un mundo de hombres, con cada centímetro de su cuerpo: desde los dedos de los pies descalzos hasta el último cabello de su cabeza Aitana es Medea. Desde la dulzura del cuento se eleva al grito del drama y lo hace dejando que el cuerpo exprese todas las emociones. No solo la voz, sino también los brazos, las piernas, la espalda, el vientre, todo ella se hace mujer desgarrada para explicarle al público, ese coro silencioso, los argumentos de su dolor.
La Medea que, partiendo del texto de Séneca, ha hecho Andrés Lima es más mujer que mito y eso lo subraya Aitana Sánchez Gijón con una interpretación en la que se sitúa a una altura humana. A diferencia de la recreada por Plaza y Molina Foix hace un par de años en Mérida, y en la que Ana Belén parecía más que Medea una gran dama del teatro disfrazada de diosa, en esta puesta en escena nos encontramos c…