Ir al contenido principal

LOS HOMBRES TAMBIÉN PODEMOS SER FEMINISTAS

Este hombre de la fotografía es el mejor ejemplo de que el feminismo no es un movimiento, ni una teoría política, exclusiva de las mujeres, ya que su foco de revisión es, como bien apuntó Toni Morrison, no los hombres sino el patriarcado.

El día en que las instituciones que trabajan sobre igualdad lleguen a estar lideradas, como en este caso la Comisión de Igualdad del Parlamento Europeo, por un hombre feminista habremos dado un paso de gigante.

Hasta entonces habrá que seguir convenciendo a nuestros "colegas" de que es muy complicado ser demócrata y no ser feminista, además de a las muchas mujeres que se proclaman feministas y que nos ven más como una amenaza que como cómplices (véase, por ejemplo, la exministra Carmen Calvo en una reciente entrevista). 

En fin, los hombres no sólo podemos sino que deberíamos ser Feministas. Al menos los que nos consideramos demócratas.

Feminista, ecologista, vegetariano y de izquierdas. Con estas credenciales se presenta Mikael Gustafsson, presidente de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo. Este sueco de 46 años es el primer hombre que ostenta este cargo desde que se creó en 1984. Desde que hace un años asumió el puesto ha recibido las críticas de quienes piensan que un varón no debe ocupar su sillón. Pero él se ha propuesto romper con la creencia de que solo las mujeres pueden luchar por la igualdad.
“La igualdad de género es una cuestión de democracia, de derechos humanos. ¡Claro que afecta a los hombres!”. Apenas ha comenzado la conversación y se interrumpe. Suena su teléfono. “Es mi hija”, se excusa y contesta. Gustafsson aprovecha este episodio para explicar que su familia es uno de los motivos por los que dudó si aceptar el puesto. “Significaba estar lejos de casa. No quería ser el típico hombre que se marcha para trabajar mientras la esposa cuida de los hijos”, dice. Pero su mujer —“ella también es feminista”, apunta— le convenció. “Me preguntó si yo haría lo mismo por ella y respondí que sí”, recuerda. Reconoce, sin embargo, que si sus hijos, de 16 y 18 años, hubieran sido más pequeños no habría aceptado.
Miembro del Partido de Izquierda de su país —“históricamente feminista”, el término salpica toda la conversación—, Gustafsson explica que asumió el cargo porque cree que desde la política se puede erradicar el machismo. “Seré raro, pero pienso que se puede cambiar la sociedad desde el debate”. No admite discusión, sin embargo, cuando se decide quién cocina en casa. “Siempre lo hago yo, mi mujer es un desastre”. Y añade: “Pero me gustaría ser como ella, es mejor que yo”. Los fogones no son lo único de lo que se encarga. “Tenemos divididas las tareas. Limpio y me doblo los calcetines”, detalla.
Al político le preocupa trasladar a su comportamiento lo que predica. “Intento romper con los estereotipos en los que he sido educado”. Pero sabe que por mucho que empatice con el sexo femenino “nunca, nunca, nunca” sabrá cómo es ser una mujer. “No puedo experimentar la violencia de género o la discriminación como ellas. Soy un hombre”. Por eso el parlamentario dice que es muy importante “escuchar”. Su esposa y su hija son sus consejeras, pero también aprende de las féminas de su equipo. “Les pido que me hablen claro y a veces son muy duras y me dicen: ‘¡Lo estás haciendo mal!”.
Una de las prioridades de Gustafsson es luchar contra la violencia machista. “Es un reflejo de la sociedad”, explica. “No todos lo hacen, por supuesto, pero si un hombre se toma la libertad de pegar a su pareja es porque cree que tiene permiso”. Pero lo que es “extremadamente importante” para alcanzar la igualdad es, según el político, un Estado de bienestar fuerte. “Los Gobiernos están aprovechando la crisis para desmantelarlo. ¿Adivina quién cuidará de los necesitados si no lo hay? No será un hombre”, responde irónico. Por eso le preocupan los recortes en servicios sociales que se están aplicando en muchos países europeos, entre ellos, España. “¿Cómo están allí las cosas para las mujeres? Debería ir para ver cuál es la situación”, comienza otra entrevista.


Comentarios

  1. Lo que tu propones es tan totalitario, como cualquier gobierno teócratico. ¿Cómo se te ocurre que puedes hacer algo para que la gente que no comparte tu ideología la acepte? Es como si en un pais musulman se tuviera el objetivo de que todos asuman el islam.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

RAFAEL HERNANDO: EL HOMBRE QUE NO DEBERÍAMOS SER.

Siempre que en algunas jornadas se plantea el interrogante sobre lo que significan las “nuevas masculinidades” – un término que a mí al menos me genera el rechazo propio de las etiquetas que no transcienden lo políticamente correcto y que en este caso incluso pueden seguirle el juego al patriarcado -, me resulta muy complicado precisar en qué consiste ser un hombre “nuevo”. Resulta mucho más fácil, como en tantos otros debates complejos, especificar lo que en todo caso no debería formar parte de un nuevo entendimiento de la virilidad, despojada al fin de lastres machistas y dispuesta a transitar por senderos en los que sea posible la equivalencia de mujeres y hombres. En este sentido, resulta tremendamente didáctico usar referentes de la vida pública para señalar justamente lo que no debería ser un hombre del siglo XXI. Un territorio, el de la vida pública, que todavía hoy está  casi enteramente poblado por sujetos que visten cómodamente el traje de la “masculinidad hegemónica” y que …

MARIE CURIE: Las más inteligente entre los hombres

Siempre que hago la pregunta entre mi alumnado de cuántas mujeres científicas conocen, como mucho me responden que a Marie Curie. Sucede igual cuando les pregunto por filósofas, ensayistas o incluso escritoras: es milagroso que conozcan más de una. Esta simple prueba nos demuestra cómo ellas continúan siendo invisibles en una historia escrita por los hombres y en una educación que sigue teniendo, me temo, una mirada radicalmente androcéntrica. Las mujeres siguen sin "estar", lo cual tiene, entre otras terribles consecuencias, que las más jóvenes carecen de referentes. Es decir, para que ellas sepan en lo que pueden convertirse necesitan también ejemplos que les marquen el camino. Algo que a nosotros, los chicos, no nos pasa, ya que de entrada tenemos referentes a los que seguir en todos los campos y muy especialmente en aquellos que suponen ejercicio de poder y autoridad.
Por todo ello tenía tantas ganas de ver la reciente película que una directora alemana Marie Noëlle ha re…

50 PRIMAVERAS: CUANDO "YA NO ERES UNA MUJER".

Como  Aurore le comenta a su hija adolescente en una de las escenas de la película, cuando a una chica le llega la regla se le dice "ya eres una mujer". ¿Y qué ocurre cuándo la regla se va? En este diálogo se resume a la perfección lo que 50 primaveras nos plantea con un tono de comedia simpática y desenfada: la invisibilidad de las mujeres cuando rebasan una cierta edad, las mayores dificultades que la sociedad les plantea para poder rehacer sus vidas o inventarse proyectos nuevos, la evidente discriminación que por razón de los años se suma a la de género y a la de otras muchas circunstancias que hacen que ellas lo sigan teniendo más complicado que nosotros  (en una escena incluso se explica de manera muy didáctica qué es eso de la discriminación interseccional). Entre otras cosas, porque para nosotros los años no acaban siendo un lastre similar sino que incluso se convierten en una garantía de prestigio, atractivo y poder. De ahí que, como también se pone en solfa en la c…