Ir al contenido principal

LA DIMISIÓN DE CAMPS

En un sistema democrático como el nuestro, en el que progresivamente parece haberse  relajado la ética de la responsabilidad, es tan inusual que un político dimita que la noticia de ayer por la tarde supuso una sorpresa frente a la que, en un primer momento, era muy complicado realizar valoraciones.

Desde una óptica institucional y de partido, era la única salida que le quedaba a un Presidente que debía sentarse próximamente en un banquillo, lo cual podía además coincidir con plena campaña de unas elecciones en las que el PP parece llevar las de ganar. Desde esta posición es evidente que al PP le va a venir muy bien este gesto para darle la vuelta a los argumentos y vendernos a Camps como un ejemplo y casi como un "mártir".

Como ciudadano no tengo nada clara la profundidad de las tramas de la Comunidad Valenciana, y tampoco si el pecado de Camps se limitó a aceptar unos regalos. Y no lo tengo claro entre otras cosas porque los medios de comunicación, en vez de procurar explicarnos las situaciones de manera objetiva, se pierden en las luchas partidistas y, por tanto, enredan más que aclaran.

Lo que no tengo la menor duda es de dos cosas, por más que la rotunidad de mis argumentos de hoy me hagan sentirme culpable de acercarme peligrosamente a los de medios tan lejanos de mí como Intereconomía y similiares. Por una parte, tengo la impresión de que en comparación con lo que está pasando en otros contextos políticos el "vicio" de Camps es casi una ridiculez. Cómo me gustaría que se investigara con precisión todas las irregularidades que el "régimen" del PSOE ha cometido en Andalucía en los últimos 30 años..., por ejemplo.

Por otra, y dicho lo anterior, creo que cualquier representante público, ante la menor sospecha, ante la menor duda, debe dejar su cargo y posibilitar que la justicia siga su curso sin interferencias políticas. Y debe hacerlo por decencia y por ejercicio de responsabilidad con respecto a sus electores. La presunción de inocencia es un derecho constitucional, pero en el caso de los cargos públicos yo entiendo que sus dimensiones son distintas porque, junto a la persona, se está cuestionando la parcela de poder público que, en nombre nuestro, ocupa. Por ello lo único que más me indigna del asunto Camps es que tanto él, como el PP hace unos meses, apoyara que él fuera el candidato cuando era previsible que en unos meses se abriera el juicio oral. El oportunismo político nunca debería justificar acciones que inciden en el interés general. Pero, ay, eso es como pedirle a los partidos que obedezcan el mandato de democracia interna que les exige la Constitución...

Comentarios

Entradas populares de este blog

CARTA DE MARÍA MAGDALENA, de José Saramago

De mí ha de decirse que tras la muerte de Jesús me arrepentí de lo que llamaban mis infames pecados de prostituta y me convertí en penitente hasta el final de la vida, y eso no es verdad. Me subieron desnuda a los altares, cubierta únicamente por el pelo que me llegaba hasta las rodillas, con los senos marchitos y la boca desdentada, y si es cierto que los años acabaron resecando la lisa tersura de mi piel, eso sucedió porque en este mundo nada prevalece contra el tiempo, no porque yo hubiera despreciado y ofendido el cuerpo que Jesús deseó y poseyó. Quien diga de mí esas falsedades no sabe nada de amor.  Dejé de ser prostituta el día que Jesús entró en mi casa trayendo una herida en el pie para que se la curase, pero de esas obras humanas que llaman pecados de lujuria no tendría que arrepentirme si como prostituta mi amado me conoció y, habiendo probado mi cuerpo y sabido de qué vivía, no me dio la espalda. Cuando, porque Jesús me besaba delante de todos los discípulos una y muchas ve…

CARTA A MI HIJO EN SU 15 CUMPLEAÑOS

De aquel día frío de noviembre recuerdo sobre todo las hojas amarillentas del gran árbol que daba justo a la ventana en la que por primera vez vi el sol  reflejándose en tus ojos muy abiertos.Siempre que paseo por allí miro hacia arriba y siento que justo en ese lugar, con esos colores de otoño, empezamos a escribir el guión que tú y yo seguimos empeñados en ver convertido en una gran película. Nunca nadie me advirtió de la dificultad de la aventura, ni por supuesto nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una y otra vez, desde el primer biberón a la pequeña regañina por los deberes mal hechos, desde mi torpeza al peinar tu flequillo a mis dudas cuando no me reconozco como padre autoritario. Desde aquel 27 de noviembre, que siento tan cerca como el olor que desde aquel día impregnó toda nuestra casa, no he dejado de aprender, de escribir borradores y de romperlos luego en mil pedazos, de empezar de cero cada vez que la vida nos ponía frente a un nuevo desa…

EL HOMBRE CON UNA VENTANA EN EL PECHO

La primera vez que viajé a Florencia estaba obsesionado por tener una habitación con vistas, como en la novela de Forster, como en  la película de Ivory. Yo era también por entonces un poco como Lucy, la protagonista. Italia, como a ella, me deslumbró e iluminó buena parte de las habitaciones que yo tenía a media luz. Sin embargo, tuvieron que pasar muchos años para que me diera cuenta de que lo importante no era tanto encontrar esas habitaciones con vistas sino tener tú mismo la capacidad de romper cualquier muro. Las murallas del poema de Kavafis. Tuve, claro, que vivir y sufrir, que equivocarme, que subir escaleras empinadas y de, al fin, atreverme a vivir con la misma pasión que Lucy tocaba el piano.

Él llegó a mi vida justo en el momento en el que pensé que mi futuro estaría hecho de soledades y de deseos fugaces. De películas de hora y media y no de novelones con cientos de páginas. Estaba a punto de resignarme a vivir en esa permanente inquietud que supone saberte libre pero sol…