Ir al contenido principal

EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL CONTRA LOS DERECHOS DE LAS MUJERES

Como lleva tanto tiempo denunciando el feminismo jurídico, nuestro modelo de Estado de Derecho continúa respondiendo a los parámetros propios de un orden en el que el sujeto por definición era el hombre – a ser posible heterosexual y propietario – y en el que las relaciones de poder se articulaban a partir de una diferenciación jerárquica entre nosotros y  las mujeres. A pesar de todas las conquistas jurídicas, que recordemos nunca son irreversibles, el sistema jurídico sigue respondiendo mayoritariamente, tanto en su fase de elaboración como de aplicación, a las pautas marcadas por el androcentrismo  y, en consecuencia, continúa amparando la devaluación de la situación jurídica de las que siempre han sido consideradas “el otro”. De ahí que sigan abiertos muchos debates políticos, pero que acaban traduciéndose jurídicamente, relacionados con el cuerpo de las mujeres, su autonomía o la esfera de derechos que tradicionalmente no se les ha reconocido por entender que su estatuto cobraba vida a partir de su dependencia. O, lo que es lo mismo, a partir de la subordiscriminación que, como bien ha explicado la jurista Mª Angeles Barrère, que ha colocado y sigue colocando a las mujeres en claras posiciones de desventaja en el acceso a los bienes y en el disfrute de ciertos derechos.

En este sentido, no me ha sorprendido la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que ha reconocido el derecho a la objeción de conciencia de un farmacéutico cuyas “convicciones éticas” le impedían dispensar la conocida como píldora del día después. Junto a los argumentos ciertamente cuestionables que plantea la sentencia en torno a la conexión de la objeción de conciencia con la libertad de pensamiento que reconoce el art. 16 de la Constitución española, y que son certeramente rebatidos en el voto particular de la magistrada Adela Asua, el dilema de fondo que nos plantea la decisión del Constitucional no es otro que la efectiva garantía de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que debemos entender amparados por los artículos 15 y 43 de la Constitución, además de por la pendiente también de pronunciamiento constitucional Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva de las mujeres y de interrupción voluntaria del embarazo.  Sorprende que el Tribunal Constitucional ignore, por ejemplo, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (en especial, su art. 12), un Tratado internacional ratificado por España y que por lo tanto ha de entenderse como derecho interno y, por supuesto, como criterio interpretativo de los derechos constitucionales.  Ni los magistrados – ni magistradas – del Tribunal lo tienen en cuenta, como tampoco en general los sesudos comentaristas – mayoritariamente hombres – que han puesto el grito en el cielo, con razón, por esta sentencia.


Como dice en su voto particular el magistrado Fernando Valdés no cabe duda de que estamos ante “un pronunciamiento de tendencia ideológica marcada”. Pero esa tendencia ideológica, se le olvida apuntar al magistrado, es la relacionada con una determinada concepción de la autonomía de las mujeres y de los derechos en que se proyecta. Es decir, lo que no realiza el Tribunal Constitucional, como tampoco en general los operadores jurídicos que continúan siendo prisioneros de un sistema hecho a imagen y semejanza del binomio hombre productor/mujer reproductora, es la adecuada ponderación entre, por un lado, la libertad de conciencia en este caso del farmacéutico y, por otro, los derechos de las mujeres a ser dueñas de sus capacidades reproductoras. De esta manera, la vergonzante sentencia en la que ha sido ponente un magistrado que espero no lo sea en la resolución del recurso contra la LO 2/2010 vuelve a demostrarnos que el patriarca sigue vivo y coleando. Y no solo en los comentarios machistas de personajes como el alcalde de Granada sino también en las instancias de poder – y el Tribunal Constitucional lo es – en las que continúan sin tomarse en serio los derechos de las mujeres. 

Publicado en
THE HUFFINGTON POST, domingo 12 de julio de 2015:
http://www.huffingtonpost.es/octavio-salazar/el-tribunal-constituciona_b_7768714.html#

Comentarios

Entradas populares de este blog

MARIE CURIE: Las más inteligente entre los hombres

Siempre que hago la pregunta entre mi alumnado de cuántas mujeres científicas conocen, como mucho me responden que a Marie Curie. Sucede igual cuando les pregunto por filósofas, ensayistas o incluso escritoras: es milagroso que conozcan más de una. Esta simple prueba nos demuestra cómo ellas continúan siendo invisibles en una historia escrita por los hombres y en una educación que sigue teniendo, me temo, una mirada radicalmente androcéntrica. Las mujeres siguen sin "estar", lo cual tiene, entre otras terribles consecuencias, que las más jóvenes carecen de referentes. Es decir, para que ellas sepan en lo que pueden convertirse necesitan también ejemplos que les marquen el camino. Algo que a nosotros, los chicos, no nos pasa, ya que de entrada tenemos referentes a los que seguir en todos los campos y muy especialmente en aquellos que suponen ejercicio de poder y autoridad.
Por todo ello tenía tantas ganas de ver la reciente película que una directora alemana Marie Noëlle ha re…

50 PRIMAVERAS: CUANDO "YA NO ERES UNA MUJER".

Como  Aurore le comenta a su hija adolescente en una de las escenas de la película, cuando a una chica le llega la regla se le dice "ya eres una mujer". ¿Y qué ocurre cuándo la regla se va? En este diálogo se resume a la perfección lo que 50 primaveras nos plantea con un tono de comedia simpática y desenfada: la invisibilidad de las mujeres cuando rebasan una cierta edad, las mayores dificultades que la sociedad les plantea para poder rehacer sus vidas o inventarse proyectos nuevos, la evidente discriminación que por razón de los años se suma a la de género y a la de otras muchas circunstancias que hacen que ellas lo sigan teniendo más complicado que nosotros  (en una escena incluso se explica de manera muy didáctica qué es eso de la discriminación interseccional). Entre otras cosas, porque para nosotros los años no acaban siendo un lastre similar sino que incluso se convierten en una garantía de prestigio, atractivo y poder. De ahí que, como también se pone en solfa en la c…

EL MONSTRUO CON PENE Y LA MUDA ENAMORADA: por qué no me ha gustado LA FORMA DEL AGUA

La última película de Guillermo del Toro, que parece destinada a ser la gran triunfadora de los Oscars y que parece haber puesto de acuerdo a crític@s de cine tan dispares como Pilar Aguilar y Carlos Boyero, a mí me parece un producto perfectamente fabricado para su disfrute en la “era Trump” y para que el espectador lo contemple como un ejercicio de limpieza de conciencias frente al mundo tan horrible que nos ha tocado vivir. En esa línea creo que entronca perfectamente con esa cursilada llamada La la la land y cuyo éxito apabullante todavía no he logrado entender. Es decir, La forma del agua se dirige a las emociones más superficiales, esas que no requieren un esfuerzo singular por parte del que las recibe y que permiten salir relajados del cine, como quien se ha reconciliado con una parte de su humanidad que creía olvidada y aunque luego, casi inmediatamente, continuemos enrolados en este mundo cínico donde la único pasaporte hacia el éxito parece ser el “sálvese quien pueda” o, co…