Sin embargo, ante el reconocimiento público por parte de Iñaki Oyárzabal, el número 2 del País Vasco, de sus preferencias sexuales, el debate debería ser otro. El acento debería ponerse en que él, como tantos otros homosexuales y lesbianas que sin duda militan en el PP, forma parte de un partido que mantiene el recurso de inconstitucionalidad contra la reforma del Código Civil de 2005. Un recurso que lleva sin resolverse 7 años y en el que, si uno analiza su argumentación, detesta no sólo argumentos jurídicos más o menos discutibles, sino también planteamientos que rozan la homofobia. De ahí que cueste trabajo entender que alguien como Iñaki, que forma parte también de un colectivo históricamente marginado y perseguido, comulgue con ruedas de molino y ponga por encima de su compromiso personal el del partido. Sería cuestión de orgullo - ético, sin más, no necesariamente gay - que él y otros muchos como él retiraran un recurso que simboliza la discriminación que muchos intentan prorrogar. Ese sí que sería el verdadero y eficaz outing de un político del PP.
Si el XX fue calificado como el
siglo de las mujeres, no tengo duda de que el XXI merece ya el título de siglo del
feminismo. No creo que haya una propuesta emancipadora tan ilusionante y global
como la que reclama la superación de un orden, el patriarcal, y de la cultura
en la que se apoya, y que no es otra que el machismo. Una propuesta, teórica y
vindicativa, que justamente ahora nos interpela de manera singular a los
hombres. Es decir, a esa mitad de la Humanidad que nunca antes estuvo tan
desorientada y desubicada ante la imparable revolución de la otra mitad. Es
innegable que la progresiva conquista de autonomía por parte de las mujeres
está provocando en algunos hombres, me gustaría pensar que los menos, una
actitud reaccionaria, la cual los lleva a situarse a la defensiva, celosos de
sus privilegios y de un lugar que saben que ya nunca volverán a tener. De ahí
que un machismo cada vez más beligerante, y amparado en fratrías de machos que
se resisten a perder su hegemonía, esté…
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