Hace unos días seguí escalofriado el testimonio de la chica que fue violada hace un año y medio en Manresa. Contaba las dramáticas secuelas que la agresión le había provocado. Me llamó la atención que subrayara cómo sentía fobia hacia los hombres y que incluso sentía miedo cuando estaba con los de su familia. Ante realidades tan dramáticas como ésta, me pregunto dónde estamos los hombres, hasta qué punto seguimos sin sentirnos interpelados por todo lo que sufren las mujeres como consecuencia de la cultura machista que a nosotros nos otorga un lugar dominante. Me preocupa que una gran mayoría siga pensando que las violencias patriarcales son algo ajeno a nosotros y en las que no tenemos ningún tipo de responsabilidad, por más que lógicamente no seamos los directamente responsables de cada agresión o maltrato. Todos, todos sin excepción, incluidos quienes estamos concienciados de que éste es un problema estructural que tiene que ver con el desigual poder que el género nos otorga a ...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez