Ir al contenido principal

ESPERANZA



Columna Hoy por hoy, Radio Córdoba, CADENA SER,
18-12-2013

Esperanza. El hombre y la mujer somos seres que esperamos. Nuestra dignidad está por hacer, nuestros derechos por garantizarse plenamente, la felicidad por alcanzar. Somos seres en transición,   procesos más que estados. La razón y la emoción, que contradiciendo las reglas patriarcales deberían ir de la mano, nos sitúan en un lugar privilegiado para no conformarnos con lo que tenemos. Para que desde ellos y con ellos busquemos nuevos horizontes. Somos navegantes y piratas a partes iguales.

Esperanza. Resulta hoy difícil convertir ese sustantivo en verbo. En estos tiempos de dignidad pisoteada en nombre del equilibrio presupuestario y de recorte de derechos a beneficio de los que más tienen, es cada vez más complicado  creer en la democracia como sistema que procura las condiciones que hacen posible el libre desarrollo de nuestra personalidad.

Esperanza. La palabra se escurre entre los principios que alega Gallardón para negar una vez más, y van no sé cuantas a lo largo de la historia, los derechos de las mujeres. Disciplina de partido frente a solidaridad de género. Celebración de la vida en un diciembre en el que el BOE continúa llenándose de normas que nos devuelven al pasado. Orden público, seguridad, principios. Los principios de los que siempre mandan, de los que más tienen, de los que siguen humillando a los más débiles.

Esperanza. Apenas queda hueco para ella en el rostro de una Virgen niña a la que hoy acudirán muchos que han perdido la fe en la razón y necesitan agarrarse al mito. Desesperados, indignados, impotentes. Tal vez sin saber que la verdadera esperanza en una democracia radica en el empoderamiento ciudadano y en la rebeldía frente a los poderes establecidos. Por lo que más nos valdría rezar menos y luchar más. Entonces sí que el sustantivo podría convertirse en el verbo que tanta falta nos hace y podríamos celebrar todo lo que está por llegar en nombre de la justicia,la libertad y la igualdad.

Audio: www1.delta-search.com/?babsrc=NT_ss_SU&mntrId=605D5404A682095E&affID=121150&tsp=4965

Fotografía:  Un detalle de una performance de la artista Beth Moysés.

Comentarios

Entradas populares de este blog

RAFAEL HERNANDO: EL HOMBRE QUE NO DEBERÍAMOS SER.

Siempre que en algunas jornadas se plantea el interrogante sobre lo que significan las “nuevas masculinidades” – un término que a mí al menos me genera el rechazo propio de las etiquetas que no transcienden lo políticamente correcto y que en este caso incluso pueden seguirle el juego al patriarcado -, me resulta muy complicado precisar en qué consiste ser un hombre “nuevo”. Resulta mucho más fácil, como en tantos otros debates complejos, especificar lo que en todo caso no debería formar parte de un nuevo entendimiento de la virilidad, despojada al fin de lastres machistas y dispuesta a transitar por senderos en los que sea posible la equivalencia de mujeres y hombres. En este sentido, resulta tremendamente didáctico usar referentes de la vida pública para señalar justamente lo que no debería ser un hombre del siglo XXI. Un territorio, el de la vida pública, que todavía hoy está  casi enteramente poblado por sujetos que visten cómodamente el traje de la “masculinidad hegemónica” y que …

CARTA DE MARÍA MAGDALENA, de José Saramago

De mí ha de decirse que tras la muerte de Jesús me arrepentí de lo que llamaban mis infames pecados de prostituta y me convertí en penitente hasta el final de la vida, y eso no es verdad. Me subieron desnuda a los altares, cubierta únicamente por el pelo que me llegaba hasta las rodillas, con los senos marchitos y la boca desdentada, y si es cierto que los años acabaron resecando la lisa tersura de mi piel, eso sucedió porque en este mundo nada prevalece contra el tiempo, no porque yo hubiera despreciado y ofendido el cuerpo que Jesús deseó y poseyó. Quien diga de mí esas falsedades no sabe nada de amor.  Dejé de ser prostituta el día que Jesús entró en mi casa trayendo una herida en el pie para que se la curase, pero de esas obras humanas que llaman pecados de lujuria no tendría que arrepentirme si como prostituta mi amado me conoció y, habiendo probado mi cuerpo y sabido de qué vivía, no me dio la espalda. Cuando, porque Jesús me besaba delante de todos los discípulos una y muchas ve…

CARTA A MI HIJO EN SU 15 CUMPLEAÑOS

De aquel día frío de noviembre recuerdo sobre todo las hojas amarillentas del gran árbol que daba justo a la ventana en la que por primera vez vi el sol  reflejándose en tus ojos muy abiertos.Siempre que paseo por allí miro hacia arriba y siento que justo en ese lugar, con esos colores de otoño, empezamos a escribir el guión que tú y yo seguimos empeñados en ver convertido en una gran película. Nunca nadie me advirtió de la dificultad de la aventura, ni por supuesto nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una y otra vez, desde el primer biberón a la pequeña regañina por los deberes mal hechos, desde mi torpeza al peinar tu flequillo a mis dudas cuando no me reconozco como padre autoritario. Desde aquel 27 de noviembre, que siento tan cerca como el olor que desde aquel día impregnó toda nuestra casa, no he dejado de aprender, de escribir borradores y de romperlos luego en mil pedazos, de empezar de cero cada vez que la vida nos ponía frente a un nuevo desa…