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Acontecimiento PAJÍN




Acontecimiento Pajín

25/10/2010 OCTAVIO Salazar

A pesar de todas los avances producidos en los últimos años, y muy en especial de las conquistas legislativas de la pasada legislatura, sigo teniendo la sensación de que la igualdad continúa siendo un pretexto para las políticas de escaparate. El gran problema de ZP y de otros tantos representantes que se han subido al carro de la paridad es que parecen conformarse con su dimensión cuantitativa, cuando el objetivo debería ser tranformar unos patrones socio-culturales que continúan siendo patriarcales. Un objetivo que pasa por la revisión de las relaciones entre lo público y lo privado así como por un cambio en la racionalidad pública definida aún en términos masculinos.
Pero es que además la conquista de la democracia paritaria debería llevar aparejado el reconocimiento del derecho de las mujeres a ser tan malas, tan mediocres o tan corruptas como los hombres. De ahí que me parezca tremendamente peligrosa la actitud de muchas feministas que anulan el valor de cualquier crítica dirigida a una mujer "pública", amparándose en el prejuicio de que la misma no se realizaría de la misma manera si su objetivo fuera un hombre. Aunque no cabe duda de que en ocasiones es así --recuérdense por ejemplo las recientes declaraciones del alcalde de Valladolid--, en otras muchas la crítica se basa en argumentos que son independientes del sexo de la criticada.
En este sentido cabe recordar cómo la ex ministra Aído ha sido una de las más torpedeadas en los últimos años y no creo que lo fuera solo por razón de su sexo. En muchos casos lo fue por sus sobradas muestras de incompetencia. Ser joven y ser mujer no deberían ser por sí solos un activo, como bien nos ha enseñado el feminismo con respecto a la presunción de autoridad que históricamente hemos tenido los hombres. Desde el mismo momento de su nombramiento, a muchos nos sorprendió que ZP no recurriera a una de las muchas mujeres que, bien preparadas en el ámbito académico, científico o puramente político, llevan décadas trabajando por la igualdad. Siendo malicioso podría pensarse que nuestro presidente recurrió a esa táctica que Amelia Valcárcel denomina "redes para peces pequeños" y que consiste en cooptar a quienes no pongan en peligro el paradigma patriarcal. Algo que parece volver a repetirse con el nombramiento de Leire Pajín, con la que seguirá trabajando Bibiana Aído como secretaria de Estado, lo cual representa, sin duda, un "acontecimiento histórico a escala planetaria".
Porque la señora Pajín reúne todas las características que, desde mi punto de visa, no deberían confluir en quien ha de asumir las más altas responsabilidades en el Estado. Ella es el ejemplo más evidente de la profesionalización de la política, de la capacidad abductora de los partidos y de la ausencia de matices. Su discurso rígido y su tono de institutriz sancionadora generan desconfianza y hastío. Parece estar siempre subida en la tribuna de un mitin desde la que trata de adoctrinarnos con consignas sectarias. En ningún momento nos ha permitido descubrir si debajo de ese caparazón existe una persona con emociones y con ideas propias. En este sentido, la ministra reproduce los esquemas del héroe masculino, del hombre público encorsetado en su disfraz, del disciplinado miembro de partido que solo sonríe cuando lo manda el líder.
No cabe duda de que el actual gobierno de ZP merecería un cuidadoso análisis desde la perspectiva de género. La renuncia a la paridad, la supresión del Ministerio de Igualdad, la sustitución de De la Vega por Rubalcaba, la compensación a Trinidad por su fracaso en Madrid o la apuesta por la antes roja y ahora verde Rosa Aguilar requerirían varias páginas. Pero a mí me basta con el estremecimiento que me ha producido ver a Leire Pajín convertida en miembra del Gobierno de España. Porque me temo que ella es el espejo de la creciente mediocridad que reina en el espacio público. Y esa, más allá de la económica, es una crisis que ni este Gobierno ni el que vengan van a poder solucionar.
www.diariocordoba.com

Comentarios

  1. Me parece tremendamente genial esta apreciación, aunque con matices, como siempre por supuesto. Además me parece muy significativo y alentador, para personas como yo, que luchan, de la manera que me parece más eficaz en mi caso, para hacer que la sociedad evolucione de una manera favorable para el conjunto hombre-sociedad, entendido hombre como elemento del planeta llamado "Tierra".

    En mi caso la manera es intentarlo a través de conseguir que un partido en concreto sea la opción idónea para intentarlo.

    Cambiar un partido no es fácil. A propósito, cuando me refiero a cambiar un partido no quiero que se entienda como convertirlo sino devolverlo a su estado natural, que en mi caso socialista es ser una herramienta del pueblo, de los ciudadanos de izquierdas para ostentar el poder de la manera más justa conforme a sus ideas.

    Como iba diciendo, cambiarlo no es fácil y tú lo sabes, por eso es significativo lo que me a pasado hoy.

    Hoy, a pesar de ser socialista compañero de un auto-considerado amigo tuyo que nos fríe a correos con algunos de tus artículos, de pertenecer a la agrupación de una ciudad como Cabra, que no sé si te suena y, para más inri, estudiar en la Facultad de Derecho de la UCO, que tampoco sé si te suena, pues a pesar de todo, hoy he descubierto tu blog.

    Y hoy me he sorprendido gratamente al ver reflejada mi opinión en tu artículo. Y hoy es descubierto que no es malo pensar por uno mismo. Pero hoy también he descubierto que algunos aspirantes a políticos siguen siendo hipócritas porque yo he llegado, hoy, aquí por la remisión a otro artículo tuyo sobre la religión que sí nos remite a los socialistas egabrenses nuestro compañero y del que te quería preguntar si cuando te refería a Islam en realidad te estabas refiriendo a islamismo.

    Me despido esperando que algunas personas sigan pensando que es posible que todas piensen y agradeciendo que se empiece a estilar el argumento frente al uso de las emociones vacías.

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  2. Estimado Rafael, aunque me das muchas pistas que evidentemente reconozco, creo que a ti no te conozco personalmente. Y sería un auténtico placer hacerlo ya que compartimos tantos vínculos. Así que espero que próximamente te des a conocer, me busques por la Facultad o me pares por la calle cuando me veas.
    Me alegra que mis reflexiones te hayan servido a ti para reflexionar también. Como yo siempre trato de insistirle a mis alumnos y alumnas, lo esencial es que aprendan a pensar por sí mismos, a ser críticos. Pero que no se queden ahí, que sean "militantes". Y evidentemente una forma de militancia son los partidos. Pero creo que hoy por hoy es muy complicado luchar contra sus estructuras tan cerradas. Pero hay que seguir intentarlo: unos desde otro y otros desde fuera, desde la complicidad. Porque yo me siento un hombre de izquierdas y no hay nada que me duela más que ver como por ej el PSOE comete determinados errores (según mi punto de visa, claro).
    Pero creo que los partidos no fomentan hoy la libertad de pensamiento, la individualidad y el espíritu crítico. Buscan sobre todos elementos gregarios y a ser posible profesionales de la política. Y la política debe ser un servicio público y no una profesión.
    En fin, tendríamos mucho de que hablar... Espero hacerlo tomándote un café contigo.
    Espero pues tus noticias.

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