Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2024

QUEER

  Fui un niño raro. Objeto de burlas y carne de armario. Nunca he recordado mi infancia como un paraíso feliz . De mi adolescencia hermética mejor no hablar: todavía ando con alguna herida por cicatrizar. Pasé media vida tratando de adaptarme al papel que se esperaba de mí. Es decir, cumpliendo con rigor las expectativas de una masculinidad que tenía que ser mostrada y confirmada a diario. Escondí como pude al niño torcido que seguía habitando en mí y fue así como me vestí de novio delante de un altar y no dejé de autocontrolarme para que no hubiera dudas de mi virilidad. Tuve que equivocarme mucho para al fin romper los barrotes de la jaula. Las mujeres feministas que me acompañaron y los hombres disidente en que me fijé me ayudaron a hacer estallar el corsé. En el camino, fui esquivando como pude palabras que me asaeteaban y etiquetas que me obligaban a ponerme un traje hecho por otros y que no se ajustaba a mi cuerpo imperfecto.   Fue así como descubrí no solo una palab...

QUERER

  Una de las mayores dificultades para luchar contra el machismo y las violencias que genera es lo complicado que nos resulta verlo a los hombres. Hemos interiorizado a través de tantas herramientas socializadoras una cultura que, salvo que tengamos una mínima concienciación, apenas si vemos la punta de todo un iceberg que oculta, bajo la superficie, machismos cotidianos y agresiones que, a veces por tan rutinarias y aparentemente pequeñas, no llegamos a ponerle el nombre que merecen. Justamente por ello es tan importante la pedagogía de la igualdad que tiene que ver, entre otras cosas, con hacer visible lo invisible, con hacer público lo que durante siglos estuvo armarizado, con ponerle el nombre correcto a comportamientos y actitudes que naturalizamos y legitimamos sin cuestionar sus efectos negativos en otros y, sobre todo, en otras. En esta tarea, que implica una ardua labor de aprendizaje y desaprendizaje, juegan un papel decisivo todos los instrumentos que pueden (re)educarno...

EMILIA PÉREZ. La (im)posible epifanía

Hacía tiempo que no salía del cine con la sensación de haber sido arrollado por una experiencia que, como espectador, me ha zarandeado pecho y cabeza. Después de tanta película reciente empeñada en hablarnos del aquí y del ahora con pretensiones éticas y sociológicas, de tanto creador y creadora insistentes en lanzarnos una tesis moral, con ese regodeo de esta temporada en la muerte y en el morir, constituye una enorme alegría encontrarte con una obra que te lleva al borde del precipicio y que, en ese filo, te hace vibrar con una historia que tiene mucho de juego y, por tanto, también de manipulación. La diferencia está en que su director, el siempre sorprendente Jacques Audiard, ha sabido plantearnos el tablero con inteligencia y valentía. El resultado es una bendita locura, una historia que tiene mucho de culebrón y que es un verdadero musical ya que en ella predomina las palabras cantadas sobre las dichas, un laberinto apasionado y apasionante que, cuando pareciera que está a punto ...

LOS RESTOS DEL PASAR: De manos, ángeles y burros con alas

  Vivimos en tiempos melancólicos, en los que pareciera que andamos siempre a la búsqueda de un paraíso perdido. Un estado de ánimo, que es también político, y que por lo tanto es aprovechado por derecha e izquierda para conducirnos, de distintas maneras,     a una quiebra de la democracia. Es como si de repente no tuviéramos alternativas, solo la nostalgia de un orden perdido y la espera permanente de la catástrofe. En este contexto, se me antoja más necesario que nunca el arte, la creatividad, la cultura en general, para una vez más salvarnos sin necesidad de mesías. Es decir, para revelarnos la fragilidad que deriva de nuestra humana naturaleza, el pasar de nuestros cuerpos y la inevitable fugacidad. Es ahí, en ese triángulo tan dado a la poesía, donde radica la belleza más rotunda. La que la palabra, y la narración, y el arte en general, se empeñan en urdir como celebración del devenir que somos. Presente que se está yendo, utopía desde la que es posible imaginar en l...

LOS HOMBRES DE "QUERER"

Hay muchos argumentos que justifican que     Querer , dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, sea considerada, con permiso de Javi Giner y su impresionante   Yo, adicto , la serie del año. Y lo es por cómo sus creadoras han sabido construir un relato sobre la violencia, y sobre la cultura machista en que se asienta, con un perfecto engranaje de emociones, silencios, gestos y palabras. Con una austeridad casi nórdica que lejos de restar no hace sino potenciar la verdad. De esta manera, la serie nos revela unos procesos que todavía son invisibles para muchos y muchas, al tiempo que nos explica, con la fuerza que siempre aporta una narración audiovisual, qué significa la violencia en cuanto herramienta de degradación de la persona que la sufre y en cuanto expresión de la     desigualdad de estatus en que consiste la desigualdad de género. Todo ello en ese entorno privado que es la familia y en el que se van gestando, de manera ininterrumpida, como esa agua que gotea lent...

LA VOZ DE LOS HOMBRES

  Lo explica muy bien Mary Beard en su imprescindible libro   Mujeres y poder . A lo largo de los siglos hemos sido los hombres quienes hemos tenido siempre posesión de la palabra, mientras que, como Telémaco hace con su madre Penélope, hemos condenado a las mujeres al silencio. Ahí están las obligadas a callar en el Afganistán del siglo XXI como durante tanto tiempo lo estuvieron las mujeres de cualquier territorio en un orden misógino que las excluyó de la ciudadanía y los derechos. Todavía hoy, en lugares del mundo que podemos considerar privilegiados por el régimen de libertades que disfrutamos, pareciera que la palabra de las mujeres tuviese menor valor y se sometiera a un escrutinio más riguroso que la nuestra. El verbo siempre ha sido privilegio de los dioses y, en nuestra cultura, no es que solo los dioses fueran hombres sino que también nosotros nos hemos creído dioses.   Las mujeres siguen todavía hoy peleando para que su voz no solo tenga presencia donde antes ...

POLVO SERÁN: ¡Qué mueran los novios!

Me gustaría pensar que la coincidencia en cartelera de varias películas españolas que abordan el buen morir –   Los destellos , de Pilar Palomero;   La habitación de al lado , de Pedro Almodóvar, y   Polvo serán , de Carlos Marqués- Marcet- tiene que ver con un paulatino cambio social que nos está permitiendo afrontar el final de nuestras vidas de otra manera. No cabe duda de que el proceso de secularización vivido por la sociedad española y el impulso de los cambios legislativos, que a su vez han contribuido a generar un necesario debate público, abren la puerta para que rompamos el tabú que siempre ha rodeado a la muerte y para que al fin la entendamos como parte del proceso de autodeterminación en el que consiste nuestra dignidad. En este sentido, es clave que desde lo artístico se nos propongan historias que nos ofrezcan otros espejos y que nos sacudan, provocando, tal vez, que reseteemos nuestro disco duro en cuestiones que siempre mantuvimos armarizadas. Lo interesa...

YO, ADICTO: Vindicación de una hombría (al fin) quebrada

Pasé más de la mitad de mi vida leyendo y viendo en la pantalla relatos de hombres heroicos, omnipotentes, que incluso del fracaso hacían una épica. Durante años no tuve más espejo que la virilidad concebida como un estatus de (auto)control y dominio. Fueron las mujeres, muy singularmente las creadoras, las que empezaron a revelarme todas esas dimensiones de la humanidad que yo me había negado. Tal fue el impacto que hace tiempo pensé que dedicaría el resto de mis días a leer solo a mujeres, para así compensar, o tratar de hacerlo, el desequilibrio que una cultura androcéntrica había creado en mi mente de niño raro. Este juramento ha sido roto en los últimos años solo en contadas ocasiones, esas en las que he descubierto a hombres que, al fin, eran capaces de quedarse en bolas y mostrarte como un puzle desordenado. Como un proceso, en tránsito, con frecuencia en batalla contra ellos mismos, rebelándose, en el mejor de los casos, contra la jaula de la virilidad.   Recuerdo que cuand...

PONCIA: Sarandonga lorquiana

  Debo confesar que, con el paso de los años, he ido descubriendo cada vez más costuras de ese personaje tan torrencial de nuestra cultura que fue Lorca. No seré yo quien ponga en duda la magnitud literaria – y política- del granaíno,     ni el estremecimiento que me provocan algunos de sus textos- sobre todo, los   Sonetos del amor oscuro   y   Poeta en Nueva York   -, pero sí que ahora contemplo de manera distinta todo lo que él creó sobre y en torno a las mujeres. Supongo que años de lecturas y concienciación, de aprendizajes y desaprendizajes, me han hecho ver que tal vez lo más sensato sea no poner etiquetas inmerecidas a una obra, entre otras cosas porque nuestra mirada contemporánea nada tiene que ver con la de un artista de principios del siglo XX. Montajes recientes, como la decepcionante “Casa de Bernarda Alba” dirigida por Alfredo Sanzol, me han confirmado que, a diferencia de otros clásicos, no toda la obra de Lorca soporta bien una traslac...

LAS TRAZAS DE ERREJÓN QUE HABITAN EN MÍ

Llevo varios días tratando de digerir la mezcla de ira y desolación que he sentido al conocer el verdadero rostro de Errejón, dibujado no solo en los comportamientos que él mismo ha reconocido sino también en las patéticas explicaciones que ofreció al mundo como si, en lugar de responsable, fuera una suerte de víctima de unas estructuras que nos usan como marionetas. Me indignado también al leer y escuchar comentarios de muchos hombres que, de distinta manera, se han movido entre el revanchismo de unas posiciones políticas que nunca se caracterizaron por su apoyo a la igualdad y el agravio de quienes una vez más se sienten perseguidos por el feminismo y la “ideología de género”. Tampoco han faltado, claro, bienintencionados que han aprovechado ahora para abanderar un movimiento, inexistente, de hombres por la igualdad. Entre este cúmulo de despropósitos, a los que habría que añadir los propios de una izquierda que hace siglos olvidó cómo interactúan la perspectiva de género con la de c...

RITA: La mirada de una niña, la respiración de un niño

Los pies de una niña de siete años caminando por un suelo que rápidamente identificamos con una época de nuestras vidas. Los pies y las manos. Los ojos. La respiración de unos menores que viven un verano en el que la infancia, donde siempre hay de manera real o soñada una playa, les muestra el pliegue más doloroso de la vida. A la altura de los ojos de dos hermanos, Rita y Lolo, pero sobre todo de Rita, nos adentramos entre las costuras de un matrimonio, de un hogar, de un mal querer. En un verano sevillano de ventiladores y primeros aires acondicionados, de piscinas de barrio y azoteas con sábanas blancas tendidas al sol, recorremos con ellos, como si estuviéramos pegados a sus pechos que se aceleran y se encogen, los senderos de una cotidianeidad que todavía entonces, en los años 80 del pasado siglo, era un espacio privado. Donde regía la autoridad del pater familias y el silencio de las amas de casa que tenían como profesión “sus labores”. Unos años en los que todavía el matrimonio ...