Hasta hace relativamente poco tiempo, el relato que hemos recibido acerca de la transición española ha respondido a un extraño consenso y a una complaciente mirada que dejaba fuera muchos errores, fragilidades y carencias del proceso. Afortunadamente ya escuchamos muchas voces críticas que cuestionan algunos de los paradigmas con los que, política y culturalmente, se consolidó una narrativa en la que quedaron invisibles los claroscuros y que, paradójicamente, prescindió de una herramienta básica en los ejercicios retrospectivos: la memoria. La que en el caso concreto de la historia española tiene que ver además con una de las grandes cuestiones pendientes de una transición a la que hay que reconocer sin duda logros incuestionables, pero que también permitió la continuidad de poderes, imaginarios y estructuras procedentes de la dictadura. En estos ejercicios de revisión, sigue faltando sin embargo una mirada que ponga el foco en cómo vivieron las españolas, nada más y n...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez