Sostiene Santiago Alba Rico en su imprescindible Ser o no ser (un cuerpo), que mientras que la fantasía es una facultad eminentemente masculina, la imaginación es femenina y, a diferencia de aquélla, no necesita de grandes discursos ni potencias, sino que más bien se alimenta de pequeñas acciones, de la cercanía, de la otredad. De ahí que “contra el patriarcado se trate no de aumentar la fantasía de las mujeres, sino la imaginación de los hombres; y para esto, obviamente, hay que transformar las condiciones materiales, sociales y políticas de la imaginación y sus cuidados”. La película Ellas hablan empieza con la advertencia de que lo que vamos a ver es un ejercicio de “imaginación femenina”. De esta manera, su autora, la directora y guionista Sarah Polley, nos sitúa ante un horizonte, en el que, como veremos, no es lo mismo escapar que irse. La dramática historia de esa comunidad menonita donde las mujeres han sufrido toda clase de abusos y violencias p...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez