Al leer los motivos con los que Jacinda Ardern ha explicado su dimisión, he recordado algunas de las conclusiones que se plantearon justo un día antes de esta noticia en el III Encuentro de Mujeres Profesionales, organizado por la Unión Profesional y celebrado en Madrid, en la sede del Consejo General de la Abogacía. En este foro, las mujeres de distintas profesiones coincidieron en subrayar el alto nivel de (auto)exigencia al que se enfrentan cada día, el escrutinio más severo que en comparación con sus colegas hombres reciben por parte de terceros y, por supuesto, las enormes dificultades que siguen encontrando para hacer compatible su vida pública con la privada. De esta manera, ponían en evidencia como la progresiva incorporación de las mujeres al estatus de ciudadanía no ha supuesto, como bien explica Almudena Hernando en su imprescindible libro “La corriente de la historia”, la consecución de sociedades más igualitarias y justas. Por el contrario, las desigualdades no han dejado ...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez