LO PERSONAL ES POLÍTICO, NO UN ESPECTÁCULO No, no voy a hablar de Rocío Carrasco. Vi y escuché su testimonio, el primero de una larga serie, y me sobrecogió: es fácil detectar en su rostro y en sus palabras el patrón de un maltrato psicológico continuado. Quien haya vivido una situación similar en carne propia o quien la haya tenido bien cerca pudo reconocer gestos y palabras. De la misma manera que, recientemente, pero en un formato y en un contexto completamente distintos, reconocimos y empatizamos con el dolor de Nevenka Fernández. En ambos casos, la voz de las mujeres como fractura de la ley del silencio que ha servido durante siglos para mantener en el púlpito al patriarca: el verbo como poder, la negación de la palabra como condena. Tampoco voy a hablar de lo evidente. Es decir, de la importancia que se visibilice lo invisible, que se ponga rostro a lo que a veces incluso cuesta trabajo admitir como mera estadística, que determinados mensajes lleguen a la ciudadanía con el ...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez