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DON GREGORIO: EL CURA YE-YE


Justo a la hora en que escribo estas palabras se está celebrando en mi pueblo el funeral de uno de esos hombres que forma parte de mi memoria. De ese espejo a lo "Cinema Paradiso" en el que me miro para entender quién soy.

Más allá de su estrecha relación con mi familia, nunca podré olvidar que fue siempre, al menos para mí, un hombre que me ayudó a pensar, a cuestionar, a debatir, aún cuando eso me llevara justamente al lado opuesto de donde él estaba. Lo tuve de profesor en el Instituto, en aquellos años en los que cursar religión católica era obligatorio (tampoco hemos cambiado tanto) y sus clases fueron para mí un aprendizaje sobre lo que luego me di cuenta que era la actitud intelectual por excelencia, o sea, la duda. Puede parecer hasta paradójico que fuera un sacerdote católico, en un pueblo tan barroco y armarizado (en todos los sentidos) como el mío, el que encendiera en mí el fuego de la inquietud permanente, la semilla de mi lucha contra los dogmas que él intentaba explicarme (sin mucho éxito...), la rebeldía frente a una sociedad en la que yo, entonces tan virgen, empezaba a descubrir que mi lugar no iba a estar ni en blanco ni en el negro. Don Gregorio, con ese "don" inevitable del que siempre han hecho gala los patriarcas, pero que en su caso respondía más bien a un sentido de la autoridad que poco tenía de vertical, está entre los renglones de mi AUTORRETRATO DE UN MACHO DISIDENTE. Es parte de la memoria de este aprendiz de casi todo. Y siempre le agradeceré que me diera muchas herramientas para no quedarme en la superficie de las cosas. Y todo ello, masculinidad disidente, desde el afecto cómplice, la sonrisa y un inquebrantable sentido del humor. 

Ha fallecido el que llamaban en mi pueblo, entre la generación de mis padres, el cura ye-ye... Los creyentes, supongo, ya lo imaginan camino del paraíso. Yo, tan descreído, prefiero retenerlo en mi presente con memoria, de la mano de mi hijo pequeño en un Viernes santo morado, y en el recuerdo de esa llama que él, hombre de Dios, supo encender en este hombre sin dioses. Ambos disidentes, cada uno a nuestra manera. El descansa, yo continúo.

Jueves, 5 de julio de 2018

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