Ir al contenido principal

CUSTODIA COMPARTIDA: EL TERROR MACHISTA

La indignación provocada por la bochornosa sentencia del caso de “La Manada” ha dado lugar a que una vez más, desde diferentes instancias, reclamemos la urgencia de que todo el personal que interviene en la Administración de Justicia reciba una adecuada formación y sensibilización en materia de género. No estaría de más, por ejemplo, que juezas y jueces asistieran a seminarios permanentes en los que a través del cine se les mostrara, visto que para algunos y para algunos parece complicado entenderlo, qué efectos provoca el machismo, dónde están las raíces de la violencia de género o por qué son tan necesarias en pleno siglo XXI las vindicaciones feministas. Sin duda, la recientemente estrenada Custodia compartida debería formar parte de ese ciclo.
Xavier Legrand, que en 2013 estuvo nominado a los Oscar por un cortometraje titulado Avant que de tout perdre, en el que plasmaba la angustia de una mujer que, después de haber sido víctima de malos tratos, decide abandonar a su marido, recupera a los mismos personajes, interpretados por los mismos actores, para contarnos cómo avanza la historia de terror. Porque, por encima de otros matices, Custodia compartida es una película que nos muestra con toda su crudeza el terror que provoca un hombre violento y la tensión que genera para las víctimas – en este caso, la mujer y el hijo – el que, como buen macho, no es capaz de asumir que los que concibió como de su propiedad empiecen a ser libres. No estaría mal, por tanto, que, junto a las juezas y a los jueces, la vieran los padres separados y divorciados que reclaman de manera tan acrítica la custodia compartida.
El largometraje de Legrandque no es simplemente el retrato de la lucha judicial que en un proceso de divorcio se plantea con frecuencia por los hijos, es un relato sobre los miedos que se generan en un entorno controlado por el patriarca, sobre la asfixia que va generando el monstruo, sobre la extrema vulnerabilidad de quienes se hayan a merced de sus fauces. La mirada del hijo nos basta para captar cuánto más dolorosa que la violencia física es la generada por su amenaza y por el control psicológico de quien no se resiste a perder el mando. Una historia de violencia machista puede contarse de muchas maneras, pero Legrand ha optado por la que tal vez mejor nos puede definir los efectos que la misma provoca en las víctimas. Un atentando tan hondo a la integridad física y moral de cualquier persona quizás solo puede contarse adecuadamente más que a través de las claves de una película de terror. De ahí que el relato empiece en sede judicial y acabe en una bañera.
El marido y padre violento nos recuerda a un ogro que, a diferencia de los que en los cuentos acaban teniendo una cierta ternura, vive instalado en la ira que provoca su asquerosa virilidad. Un ogro que nos deja bien claro que el macho que domina a quienes se supone que son sus seres más queridos no es un enfermo, ni alguien al que puntualmente se le va la pinza, sino un sujeto que se ha construido sobre un perverso triángulo que suma masculinidad, poder y violencia. Las raíces que alimentan las injusticias de género y que todavía hoy continúan siendo invisibles para quienes no se atreven a mirar la realidad con gafas violetas.
Publicado en la página web de Clásicas y Modernas, 7 de mayo de 2018:
http://www.clasicasymodernas.org/custodia-compartida-el-terror-machista/

Comentarios

Entradas populares de este blog

RAFAEL HERNANDO: EL HOMBRE QUE NO DEBERÍAMOS SER.

Siempre que en algunas jornadas se plantea el interrogante sobre lo que significan las “nuevas masculinidades” – un término que a mí al menos me genera el rechazo propio de las etiquetas que no transcienden lo políticamente correcto y que en este caso incluso pueden seguirle el juego al patriarcado -, me resulta muy complicado precisar en qué consiste ser un hombre “nuevo”. Resulta mucho más fácil, como en tantos otros debates complejos, especificar lo que en todo caso no debería formar parte de un nuevo entendimiento de la virilidad, despojada al fin de lastres machistas y dispuesta a transitar por senderos en los que sea posible la equivalencia de mujeres y hombres. En este sentido, resulta tremendamente didáctico usar referentes de la vida pública para señalar justamente lo que no debería ser un hombre del siglo XXI. Un territorio, el de la vida pública, que todavía hoy está  casi enteramente poblado por sujetos que visten cómodamente el traje de la “masculinidad hegemónica” y que …

MARIE CURIE: Las más inteligente entre los hombres

Siempre que hago la pregunta entre mi alumnado de cuántas mujeres científicas conocen, como mucho me responden que a Marie Curie. Sucede igual cuando les pregunto por filósofas, ensayistas o incluso escritoras: es milagroso que conozcan más de una. Esta simple prueba nos demuestra cómo ellas continúan siendo invisibles en una historia escrita por los hombres y en una educación que sigue teniendo, me temo, una mirada radicalmente androcéntrica. Las mujeres siguen sin "estar", lo cual tiene, entre otras terribles consecuencias, que las más jóvenes carecen de referentes. Es decir, para que ellas sepan en lo que pueden convertirse necesitan también ejemplos que les marquen el camino. Algo que a nosotros, los chicos, no nos pasa, ya que de entrada tenemos referentes a los que seguir en todos los campos y muy especialmente en aquellos que suponen ejercicio de poder y autoridad.
Por todo ello tenía tantas ganas de ver la reciente película que una directora alemana Marie Noëlle ha re…

50 PRIMAVERAS: CUANDO "YA NO ERES UNA MUJER".

Como  Aurore le comenta a su hija adolescente en una de las escenas de la película, cuando a una chica le llega la regla se le dice "ya eres una mujer". ¿Y qué ocurre cuándo la regla se va? En este diálogo se resume a la perfección lo que 50 primaveras nos plantea con un tono de comedia simpática y desenfada: la invisibilidad de las mujeres cuando rebasan una cierta edad, las mayores dificultades que la sociedad les plantea para poder rehacer sus vidas o inventarse proyectos nuevos, la evidente discriminación que por razón de los años se suma a la de género y a la de otras muchas circunstancias que hacen que ellas lo sigan teniendo más complicado que nosotros  (en una escena incluso se explica de manera muy didáctica qué es eso de la discriminación interseccional). Entre otras cosas, porque para nosotros los años no acaban siendo un lastre similar sino que incluso se convierten en una garantía de prestigio, atractivo y poder. De ahí que, como también se pone en solfa en la c…