Hace diez años, el lúcido y comprometido José Saramago lo advirtió con clarividencia: mientras que los hombres no nos rebelemos contra el machismo y las violencias que genera, las mujeres continuarán siendo las subordiscriminadas, las más vulnerables, las principales víctimas de todos los conflictos. En esta década algunos (nunca somos muchos, me temo) hemos seguido al compañero Saramago, han ido surgiendo iniciativas marcadas por la búsqueda de una nueva masculinidad, han aumentado en los medios la presencia de hombres que ya no tienen reparo en calificarse como feministas y en asumir el género como categoría sin la que no es posible entender las relaciones sociales. En estos años se han consolidado asociaciones como AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género), diversas redes y foros de hombres por la igualdad y, poco a poco, también algunos ámbitos científicos; y en menor medida, los estrictamente políticos han i...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez