El pasado domingo, en un programa radiofónico, unos críticos de cine, varones, repasaban y puntuaban los estrenos de la semana, cuando llegado el turno del documental A las mujeres de España. María Lejárraga, de Laura Hojman, uno de ellos manifestó que le había parecido una buena obra pero tal vez demasiado “feminista”. Me imagino que sería complicado explicarle a este sesudo crítico que una película que repase y analice la trayectoria de una de las intelectuales más brillantes de nuestra historia no podría ser sino feminista. Y no solo por el mismo compromiso que Lejárraga dejó patente en su vida y en su obra, sino también por el mismo sentido de sus aportaciones en esa larga cadena que podemos identificar como la genealogía del feminismo español. Es curioso, y alarmante claro, que, de la misma manera quedurante siglos el adjetivo “femenino” ha implicado una devaluación del sustantivo al que se adhería, sobre todo si pensamos en una obra intelectual o cualquier tipo de creación, y com...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez