“Pero yo escribo más por el fondo que por el hecho de que sean mujeres. Es un terreno resbaladizo. ¿Sabes de lo que tengo miedo? De que al subrayar algo mucho caiga en la condescendencia, y muchas veces no hay nada más machista que eso” Carlos Vermut No hay mejores relatos que los audiovisuales para constatar hasta qué punto la cultura sigue dominada por una mirada androcéntrica y, en consecuencia, por qué es tan necesario que haya más mujeres contándonos sus historias y ofreciéndonos otras perspectivas de un mundo en el que ellas no solo deberían ser la mitad del cielo. Una necesidad que se hace más evidente, al menos para mí, cuando como espectador me enfrento a películas gestadas por hombres y centradas en las vidas de las mujeres. Es muy habitual que en estos casos me encuentre con un imaginario hecho a imagen y semejanza de los poderosos, o sea, nosotros, y en el que ellas aparecen esclavas de estereotipos. Es decir, atrapadas en ese espejo en el que nosotros siempre no...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez