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TUTTO CIÒ CHE VI DEVO. CARTAS DE VIRGINIA WOOLF A SUS AMIGAS

Una de las mayores sorpresas de mi tarde florentina ha sido encontrar en una librería esta auténtica delicia editada por L`Orma (qué belleza las ediciones italianas) y en la que encontramos una recopilación de cartas escritas por Virginia Woolf a mujeres que fueron importantes en su vida. Desde su hermana Vanessa a su amada Vita, pasando por Violet Dyckinson o la feminista Ethel Smyth. Como dice el prologuista Eusebio Trabucchi, la Woolf fue de esas personas para las que los amigos son consustanciales a su ánimo y para los que la vida es digna de ser vivida y escrita en virtud de aquellos con quienes se comparte.
En este precioso volumen, que viene cubierto por una especie de sobre mediante el cual podríamos enviarlo justo a un/a amigo/a querido/a, nos encontramos con la Virginia juguetona, irónica, luminosa, divertida incluso. Y con la que necesita tanto los afectos. Tal y como le escribe en una carta Ethel Smyth: "Toglieteme gli afetti e sarò un alga fuori dal mare, la carcassa di un granchio, un guscio vuoto. Le interiora, il midollo, il succo, la polpa, la stessa mia luce, non ne resterebbe più nulla".

La Virginia amante de las metáforas, la que mezcla pensamientos con Naturaleza, la que cruza realidad y fantasía, la que tanto necesita de las mujeres - "¿Cuál es el límite entre la amistad y la perversión?", le pregunta a Ethel -, la que odia el aburrimiento y la mediocridad, la tímida y la necesitada de conversaciones. Todas esas Virginias están en este pequeño tesoro, que concluye diciéndole a la Smyth: "¿Me amas todavía? No olvides mi gesto de saludo el otro día en Meck Square. Ámame". 

Seguimos amando a Virginia.

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