Ir al contenido principal

DIÁLOGO Y TEMPLANZA

Las fronteras indecisas, 26-5-2015
Diario Córdoba

Hace apenas unas semanas Zygmunt Bauman sostenía en Florencia que el siglo que viene no será si el presente no lo convertimos en el siglo del diálogo. Defendió Bauman esta idea contundente al hilo de sus reflexiones sobre un mundo cada vez más plural y heterogéneo, en el que la diversidad convive y a veces pugna con la homogeneización de lo global y en el que las democracias tienen que asumir el reto de garantizar la igualdad como reconocimiento de las diferencias.
Los escenarios que nos dejan las elecciones del pasado domingo nos sitúan precisamente en ese horizonte donde las instituciones, las sociedades en su conjunto, reclaman nuevos métodos y nuevas palabras. Porque si algo han puesto de manifiesto los comicios, además de la contestación mayoritaria a las políticas neoliberales del PP y el triunfo de unas apuestas políticas de signo contrario, es la necesidad de revisar los paradigmas que durante las últimas décadas han dominado la acción política en nuestro país. Una acción política escasamente educada en el diálogo, alimentada por la confrontación belicista y deudora de unos esquemas bipartidistas que durante muchos años han reducido a mínimos insoportables el pluralismo político. Las nuevas realidades de ayuntamientos, diputaciones y parlamentos autonómicos imponen la necesidad de bajarse de los púlpitos y entender que un dialogar supone conversar, ceder, negociar y construir. Y que ese diálogo exige no solo transparencia sino también mirar más allá del propio ombligo y pensar en el bien común. Además de que reclama la templanza como virtud imprescindible y la obligatoria voluntad de traducción para que finalmente las diversas lenguas sean comprensibles.
Ese reto, complejo pero apasionante, y que debería suponer más que una merienda de negros (y de negras) una radical profundización en la calidad de nuestra democracia, es el que de manera singular, las urnas han asignado a las fuerzas políticas de izquierda. Todas ellas, con matices distintos, habrán de realizar un aprendizaje rápido e intensivo de una nueva manera de entender lo público, más horizontal que vertical, más femenina que masculina, más generosa que cínica. De una parte, el PSOE tiene la gran oportunidad de apartarse de un centro cómplice con el capitalismo liberal y de perder el lastre que supone verse a sí mismo como orgulloso partido de gobierno en solitario. Espero que las lecciones de estos últimos meses le sirvan para recuperar el pulso progresista que nunca debió perder y para, al mismo tiempo, liberarse de unas sombras del pasado que hacen difícil sentar la bases para hablar de futuro. De otra, el resto de fuerzas que con diferentes siglas han emergido, deben superar ciertos posicionamientos ingenuos, altivos incluso y deben asumir que el juego de la política implica también ceder y buscar puntos comunes.
Para que ese diálogo sea posible, y sobre todo fructifique en unas instituciones cercanas a la ciudadanía y en unas políticas públicas atentas al bienestar y la justicia social, sería condición indispensable que las personas que hablen lo hagan siendo conscientes de que están en la política, y no de que son políticas. Es decir, la conversación no llegará a buen puerto, porque acabará condicionada por los intereses privados y las clientelas, si los que dialogan son profesionales de la política y no servidores públicos, gestores sometidos a la disciplina de partido y no actores y actrices que de verdad se crean que, de manera temporal, pueden contribuir a mejorar las condiciones de vida de sus semejantes.


Mi gran duda, que no se oculta por mi evidente optimismo tras los resultados del 25M, es si los que están llamados a ser protagonistas de ese cambio tienen la altura ética y cívica suficiente para manejar el timón mirando hacia nosotros y no hacia donde dicten los jerarcas de sus formaciones. En vez de invocar al Espíritu Santo, que de poco le sirvió Esperanza Aguirre, lo haré a la fuerza que supone una ciudadanía que no claudique antes sus responsabilidades. Porque de ella también depende que finalmente el diálogo y la templaza acaben con las trincheras y con los que en nuestro nombre se limitaron a actuar en beneficio propio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

YO, LA PEOR DEL MUNDO

"Aquí arriba se ha de anotar el día de mi muerte, mes y año. Suplico, por amor de Dios y de su Purísima Madre, a mis amadas hermanas las religiosas que son y en lo adelante fuesen, me encomienden a Dios, que he sido y soy la peor que ha habido. A todas pido perdón por amor de Dios y de su Madre. Yo, la peor del mundo: Juana Inés de la Cruz". Mi interés por Juana Inés de la Cruz se despertó el 28 de agosto de 2004 cuando en el Museo Nacional de Colombia, en la ciudad de Bogotá, me deslumbró una exposición titulada "Monjas coronadas" en la que se narraba la vida  y costumbres de los conventos durante la época colonial. He seguido su rastro durante años hasta que al fin durante varias semanas he descubierto las miles de piezas de su puzzle en Las trampas de la fe de Octavio Paz. Una afirmación de éste, casi al final del libro, resume a la perfección el principal dilema que sufrió la escritora y pensadora del XVII: " Sor Juana había convertido la inferioridad ...

CARTA A MI HIJO EN SU 15 CUMPLEAÑOS

  De aquel día frío de noviembre recuerdo sobre todo las hojas amarillentas del gran árbol que daba justo a la ventana en la que por primera vez vi el sol  reflejándose en tus ojos muy abiertos.   Siempre que paseo por allí miro hacia arriba y siento que justo en ese lugar, con esos colores de otoño, empezamos a escribir el guión que tú y yo seguimos empeñados en ver convertido en una gran película. Nunca nadie me advirtió de la dificultad de la aventura, ni por supuesto nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una y otra vez, desde el primer biberón a la pequeña regañina por los deberes mal hechos, desde mi torpeza al peinar tu flequillo a mis dudas cuando no me reconozco como padre autoritario. Desde aquel 27 de noviembre, que siento tan cerca como el olor que desde aquel día impregnó toda nuestra casa, no he dejado de aprender, de escribir borradores y de romperlos luego en mil pedazos, de empezar de cero cada vez que la vida nos ponía...

CARTA DE MARÍA MAGDALENA, de José Saramago

De mí ha de decirse que tras la muerte de Jesús me arrepentí de lo que llamaban mis infames pecados de prostituta y me convertí en penitente hasta el final de la vida, y eso no es verdad. Me subieron desnuda a los altares, cubierta únicamente por el pelo que me llegaba hasta las rodillas, con los senos marchitos y la boca desdentada, y si es cierto que los años acabaron resecando la lisa tersura de mi piel, eso sucedió porque en este mundo nada prevalece contra el tiempo, no porque yo hubiera despreciado y ofendido el cuerpo que Jesús deseó y poseyó. Quien diga de mí esas falsedades no sabe nada de amor.  Dejé de ser prostituta el día que Jesús entró en mi casa trayendo una herida en el pie para que se la curase, pero de esas obras humanas que llaman pecados de lujuria no tendría que arrepentirme si como prostituta mi amado me conoció y, habiendo probado mi cuerpo y sabido de qué vivía, no me dio la espalda. Cuando, porque Jesús me besaba delante de todos los discípulos una ...