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DE TU VENTANA A LA MÍA

Tres mujeres, tres momentos de la historia de España (los años 20, la dura posguerra, el final del franquismo), tres amores. Violeta, Inés, Luisa. Tres mujeres buscando sentido a sus vidas, sintiendo lo que Betty Friedan llamó "el mal que no tiene nombre", vividoras por y para los demás y en gran medida renunciando a vivir por ellas mismas. El amor como fuerza que da sentido a la vida de las mujeres y que, sin embargo, las hace esclavas. Prisioneras en una jaula. "La sed de infinitud chocando contra los barrotes de la jaula", escribió un día Carmen Martín Gaite.

El hilo de la vida. El ovillo de las pasiones. Las vividas y las soñadas. La entrega, la renuncia, los silencios. En un mundo hecho por y para los hombres.

DE TU VENTANA A LA MÍA es una preciosa película, que parece tejida a mano, con la textura delicada de las manos que conocen bien el paño. Tres actrices muy distantes y de poderosas miradas - Maribel Verdú, Leticia Dolera, Luisa Gavasa - dan vida a tres mujeres que resumen la vida de muchas, tantas mujeres. El mal que no tiene nombre de Violeta, la dureza terrenal y maternal de Inés, la renuncia dolorosa y soñadora de Luisa. Ellas sintiendo y ellos luchando. Lo masculino versus lo femenino. Cada cual en su cárcel.  Y de fondo la historia este puñetero país. El de los sueños rotos, el de las guerras eternas, el de los corazones maltrechos. Aunque, al final, siempre podamos atisbar la esperanza. "Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer a mi corazón..."

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