Durante los larguísimo meses de pandemia, y mucho más en este inicio de otoño que nos ha cogido sin las lecciones aprendidas, no hemos dejado de darle vueltas a las carencias de nuestro sistema sanitario, a los costes que en términos materiales y humanos está suponiendo la covid y, por supuesto, a las múltiples efectos que la enfermedad produce en nuestros cuerpos. Hemos reflexionado y debatido mucho sobre todo lo que tiene que ver con nuestra salud física, pero me temo que muy poco sobre lo que esta dolorosa experiencia está provocando en el bienestar emocional no solo de las personas afectadas sino en general de todos nosotros. Es decir, me temo que no estamos siendo del todo conscientes hasta qué punto está quebrada nuestra ‘integridad moral’ y, en definitiva, esa suma de ingredientes, difícil de identificar cuando las condiciones son las ‘normales’, que nos permiten sobrevivir más allá del buen funcionamiento de nuestro organismo. De todo eso que hace que cada día podamos ir constr...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez