En estos días de obligado encierro, imagino que algunas y algunos habrán descubierto el valor que tiene la cultura para sostenernos en este difícil precipicio que es el vivir. Otras y otros, entre los que me encuentro, no hemos hecho más que constatar que no podríamos vivir sin las palabras escritas, sin los relatos cinematográficos o sin la música, que es ese arte que en cualquier circunstancia consigue elevarte por encima de lo real. En estos días en los que me está costando tanto concentrarme, he vuelto a comprender que si me siento un individuo libre, con determinadas convicciones y con muchas dudas y contradicciones que no hacen sino confirmar mi naturaleza humana, es gracias a todo a lo que en mis años de vida he ido aprendiendo y aprehendiendo a través de las ventanas que otras y otros han abierto para mí. Ha sido gracias a esas conversaciones, que tienen la gran virtud de no agotarse nunca, que he podido ir desarrollando libremente mi personalidad, autodeterminándome de mane...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez