Después de varias semanas dudando qué hacer el próximo 10 de noviembre, de repente se despejaron mis dudas, por más que persistan el cabreo, la desilusión y la poca esperanza. Cuando algunas calles de Barcelona ardían, y mientras que en otras miles de ciudadanos y de ciudadanas de Cataluña se manifestaban pacíficamente, yo tenía la gran suerte de participar en la rueda de hombres contra la violencia machista organizada en Valladolid. Hace unos meses, ASIES (Asociación Igualdad es Sociedad) me había pedido redactar el manifiesto que fue leído en todos los municipios que se sumaron a la iniciativa. Una vez más, fue emocionante comprobar cómo los hombres se posicionaban y cómo, aunque todavía con la timidez y la cautela de quien ha iniciado el proceso de mirarse como ser privilegiado ante el espejo, han empezado a entender que sin feminismo no hay democracia posible. Las emociones políticas vividas en Valladolid fueron decisivas para entender que no podía renunciar a ejercer mi derec...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez