Ir al contenido principal

VENGANZA


VENGANZA es el título original de la película danesa que en la pasada edición de los Oscar se llevó el galardón de mejor película extranjera. Un título mucho más ajustado a su contenido que el un tanto sensiblero y hollywoodiense  "En un mundo mejor". La directora Susanne Bier nos plantea un relato contemporáneo sobre la violencia y sobre la naturaleza del ser humano a través de la historia de dos niños y de sus complejas relaciones con sus padres y en general con el mundo de sus mayores. Aunque a veces la película peque de excesivamente artificiosa, y por lo tanto corra el riesgo de ser poco creíble, acaba ganando la fuerza de unos personajes que nos sitúan ante dilemas morales muy profundos. El principal el que tiene que ver con el origen de la violencia y en cómo reaccionamos frente a ella. El papel de ese padre médico, forjado y herido por su dura experiencia en Sudáfrica, que pretende ofrecer la otra mejilla antes que contestar a una agresión,  es tal vez el más logrado de una película que nos acaba mostrando que si la violencia se contesta con violencia se multiplica. Y que otro mundo es posible si asumimos la carga ética de valores como la compasión o el cuidado, y sobre todo si no renunciamos a las emociones como parte ineludible de nuestra racionalidad. En este sentido, Susanne Bier también nos ofrece en su película una mirada de género en cuanto que se detiene en la construcción de las masculinidades a través de la figura de los padres y de los niños.  Unas masculinidades vinculadas a la agresividad, al heroísmo, a la autosuficiencia, a la no asunción de los sentimientos y muy especialmente del dolor. El mundo mejor al que alude el título pasa finalmente por superar esa concepción de la masculinidad y, en definitiva, por erosionar la manera hegemónica que aún tenemos de regular las relaciones con el otro. Algo que el personaje del médico aprende en su experiencia africana y que tanto le cuesta poner en práctica en una sociedad como la danesa, tan aparentemente perfecta y pacífica, pero llena de violencias latentes, de monstruos criándose, de niños que pueden convertirse en adultos que ponen bombas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

RAFAEL HERNANDO: EL HOMBRE QUE NO DEBERÍAMOS SER.

Siempre que en algunas jornadas se plantea el interrogante sobre lo que significan las “nuevas masculinidades” – un término que a mí al menos me genera el rechazo propio de las etiquetas que no transcienden lo políticamente correcto y que en este caso incluso pueden seguirle el juego al patriarcado -, me resulta muy complicado precisar en qué consiste ser un hombre “nuevo”. Resulta mucho más fácil, como en tantos otros debates complejos, especificar lo que en todo caso no debería formar parte de un nuevo entendimiento de la virilidad, despojada al fin de lastres machistas y dispuesta a transitar por senderos en los que sea posible la equivalencia de mujeres y hombres. En este sentido, resulta tremendamente didáctico usar referentes de la vida pública para señalar justamente lo que no debería ser un hombre del siglo XXI. Un territorio, el de la vida pública, que todavía hoy está  casi enteramente poblado por sujetos que visten cómodamente el traje de la “masculinidad hegemónica” y que …

CARTA A MI HIJO EN SU 15 CUMPLEAÑOS

De aquel día frío de noviembre recuerdo sobre todo las hojas amarillentas del gran árbol que daba justo a la ventana en la que por primera vez vi el sol  reflejándose en tus ojos muy abiertos.Siempre que paseo por allí miro hacia arriba y siento que justo en ese lugar, con esos colores de otoño, empezamos a escribir el guión que tú y yo seguimos empeñados en ver convertido en una gran película. Nunca nadie me advirtió de la dificultad de la aventura, ni por supuesto nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una y otra vez, desde el primer biberón a la pequeña regañina por los deberes mal hechos, desde mi torpeza al peinar tu flequillo a mis dudas cuando no me reconozco como padre autoritario. Desde aquel 27 de noviembre, que siento tan cerca como el olor que desde aquel día impregnó toda nuestra casa, no he dejado de aprender, de escribir borradores y de romperlos luego en mil pedazos, de empezar de cero cada vez que la vida nos ponía frente a un nuevo desa…

MEDEA, LA AMANTE QUE GRITA.

Medea es Aitana y Aitana es Medea. La actriz interpreta a la amante despechada, a la "mala madre", a la hechicera que es víctima de un mundo de hombres, con cada centímetro de su cuerpo: desde los dedos de los pies descalzos hasta el último cabello de su cabeza Aitana es Medea. Desde la dulzura del cuento se eleva al grito del drama y lo hace dejando que el cuerpo exprese todas las emociones. No solo la voz, sino también los brazos, las piernas, la espalda, el vientre, todo ella se hace mujer desgarrada para explicarle al público, ese coro silencioso, los argumentos de su dolor.
La Medea que, partiendo del texto de Séneca, ha hecho Andrés Lima es más mujer que mito y eso lo subraya Aitana Sánchez Gijón con una interpretación en la que se sitúa a una altura humana. A diferencia de la recreada por Plaza y Molina Foix hace un par de años en Mérida, y en la que Ana Belén parecía más que Medea una gran dama del teatro disfrazada de diosa, en esta puesta en escena nos encontramos c…