Pocas cinematografías como la francesa han puesto tanto el foco en la educación, tal vez como consecuencia de un sistema republicano y laico que hace siglos tuvo claro que la escuela juega un papel esencial en la salud democrática. Algo que en nuestro país, sin embargo, pareciera que nos cuesta asumir, sobre todo desde el momento en que la educación ha sido siempre un arma arrojadiza entre los partidos y nunca ha jugado el papel esencial que, por otra parte, le reclama la Constitución, es decir, ser educación para la ciudadanía . Tal vez porque, entre otras cosas, seguimos soportando el lastre de una educación concertada de ideario católico a duras penas compatible con los valores constitucionales. Es decir, porque no hemos completado la transición desde el régimen del nacionalcatolicismo al de una sociedad laica. En este sentido, es llamativa la poca atención que el cine español ha prestado a este contexto, con honrosas excepciones como la más que notable Uno ...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez