Cu ando en estos días seguía las noticias sobre las denuncias presentadas contra Julio Iglesias y leía opiniones en todos los sentidos, incluidas aquellas que confirman que cualquier sistema de opresión necesita de la complicidad de los oprimidos (oprimidas en este caso), volvía a constatar la confusión que siempre que se visibiliza un caso de violencia machista nos lleva a análisis fallidos. Me refiero a que, con frecuencia, no sabemos distinguir las responsabilidades individuales de las colectivas. Es decir, de una parte estaría, en su caso, y una vez que con todas las garantías procesales se dicte sentencia, la responsabilidad penal del sujeto o de los sujetos con respecto a los cuales quede demostrado que han sido ejecutores de la violencia. De otra, estaría una responsabilidad mucho más amplia y colectiva que es la que nos obliga a tener en cuenta por qué y de qué manera esos comportamientos individuales forman parte de un sistema, de unas estructuras de poder y de una cultura que...
Hoy cedo el espacio de mi blog a las generosas y comprometidas palabras de mi colega y amigo JUAN JOSÉ TAMAYO: Casi dos generaciones nos separan a Octavio Salazar Benítez y a mí, además de nuestra diferente formación académica y nuestra profesión: él es doctor en derecho y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba; yo soy doctor en teología y filosofía, teólogo de la liberación y actualmente emérito honorífico de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III. Yo siempre estuve alejado del derecho y Octavio vive inmerso en él, si bien con una mirada crítica y alternativa desde la perspectiva del feminismo y de la crítica de las masculinidades hegemónicas. Estas distancias primeras empezaron a acortarse en 2006, año en el que participamos en un Congreso en la Universidad de Córdoba, organizado por la Cátedra Unesco, Ahí comenzó un itinerario común que desembocó en complicidad interdisciplinar a travé...