Como dice mi paisana, la sabia Remedios Zafra, necesitamos pensar despacio. Pensar y escuchar. Conversar. Nos iría mucho mejor, en lo personal y en lo político, si fuéramos capaces de abandonar el ring, abrir las ventanas y ser capaces de asumir, y por lo tanto aprehender, que los otros, las otras, y también por qué no les otres , son cuerpos vivos, con sus heridas y sus angustias, con sus preguntas y su memoria. De la misma manera que cada uno de nosotros es un ser que se va haciendo, viviéndose y pensándose, mirándose y reconociéndose. Siempre en ese complejo equilibrio que supone transitar entre lo real y lo imaginario, reconociendo que la imaginación forma parte de lo que somos. Sin ella, como sin utopía, es imposible el futuro. Como imposible sería sin ese hilo, que tanto se parece a la fe, habitar la subjetividad nómada y permanentemente creativa que nos hará al fin autónomas pero con vínculos. Después de una larguísima temporada en que la controvertida "Ley tran...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez