"Quienes nos dañan profundamente son el brazo ejecutor de este sistema prostitucional: los consumidores. O demandantes. O compradores. Yo los llamo puteros". Amelia Tiganus En su último libro, Ética para Celia, Ana de Miguel se pregunta cuándo los hombres nos atreveremos a ponernos en lugar de las mujeres como punto de partida para su reconocimiento como sujetos morales y para nuestra toma de conciencia de su estado de subordinación y dependencia. Un ejercicio de empatía que es fundamental, a su vez, para que empecemos a asumir nuestra responsabilidad en la continuidad del orden patriarcal y de la cultura machista en que se asienta. Este sería el primer paso para desmontar las prácticas e instituciones que amparan y reproducen violencia sobre las mujeres. Una de estas instituciones, que lejos de desaparecer ha encontrado en estos tiempos neoliberales un contexto magnífico para su multiplicación, es la prostitución. Esta forma de explotación y servidum...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez