La punta del iceberg, primer largometraje de David Cánovas, no es una gran película. Sin embargo, merece la pena verse por muchas razones. De entrada, porque la historia que nos cuenta muestra precisamente la punta de un sistema, el neoliberal, construido sobre la explotación y la progresiva negación de los derechos de lxs trabajadorxs. En ella, la protagonista, Sofía Cuevas (Maribel Verdú) es directiva de una gran empresa a la que han encargado una difícil tarea. La compañía multinacional en la que trabaja se ha visto sacudida por el suicidio de tres de sus empleados. Ella será la encargada de llevar a cabo un informe interno que trate de aclarar lo sucedido. Al tratar con los trabajadorxs y relacionarse con ellxs, Sofía se da cuenta del ambiente que reina en la empresa, donde el trato es hostil y competitivo, y lo único que importa es el resultado final, la productividad, los dividendos. Lo de menos son las vidas de quienes allí trabajan y por supuesto los ...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez