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Mostrando entradas de mayo, 2026

JOSEFINA MOLINA. Memoria y gramática.

  “La gramática es el puente – siempre frágil – tendido entre la situación presente y la situación heredada, entre el momento actual, por un lado, y las presencias del pasado –unas presencias que perviven, a menudo en forma de ausencias -, por otro”. Joan Carles Mèlich   Siempre que le explico a mi alumnado la transición española me doy cuenta de que los manuales y los apuntes continúan agujereados, como si en los mapas de nuestra historia continuara habiendo vacíos por lo que se escapa la memoria, o sea, de alguna forma, también el presente. Gracias a los feminismos he logrado entender que esas ausencias, que a día de hoy continúan siendo flagrantes, son la expresión de un pensamiento sesgado y de un androcentrismo que, de tan obvio, a veces nos sigue costando reconocer. Continuamos necesitando relatos contrahegemónicos que vayan más allá de los “padres de la Constitución” y que, por ejemplo, pongan el foco en todas esas mujeres juristas que hicieron de palanca para que empez...

LA CIUDAD DESMAYADA

  Hace ya algunos años, cuando yo me sentía todavía más un turista que un habitante de la ciudad en la que ahora resido, el mes de mayo representaba una apertura a lo colectivo, a una singular enredadera de memoria y fiestas que rompía con el silencio de la Córdoba lejana y sola. Las flores tomaban las cruces y las plazas, las casas abrían sus puertas para hacer de sus patios una arquitectura de lo común y la feria, al fin la feria, se convertía, sin etiquetas ni pases privados, en una celebración de la alegría de vivir. Una feria que cuando yo la conocí todavía no se había trasladado a las afueras, como tampoco la muerte se había expulsado a los tanatorios o las compras a centros comerciales en los que fuimos olvidando la socialización de esas tiendas en las que las palabras tenían más valor que los productos.   La Córdoba que yo conocí cuando era un estudiante de Derecho ha ido desapareciendo con una velocidad de vértigo, me imagino que de la misma manera que les ha ocur...

YO NO MORIRÉ DE AMOR: la vida interrumpida.

Hay películas en las que una sola escena define y encierra to do su arco narrativo, como si fuera una suerte de epílogo en el que su creador o creadora nos dice una última palabra (a veces en silencio) con la que cierra un itinerario emocional. Algo así pasa en la primera y deslumbrante película de Marta Matute, en la que su última escena, y no hago espóiler, resume a la perfección el microcosmos en el que se ha desenvuelto la historia, pero también los cuerpos y las almas de sus protagonistas. El cola cao apenas probado, el cigarrillo encendido, las sillas vacías, una cocina en la que se dijeron e hicieron tantas cosas: el espacio por definición de los vínculos, de los guisos a fuego lento, de los titubeos y de las conversaciones en voz baja, ese lugar al que parecen conducir todos los pasillos. En ese momento todo parece suceder afuera, aunque la verdad es que el corazón de los personajes está en esa mesa testigo, en el frigorífico donde se colgaban las tareas repartidas de cuidado, ...

COCHINAS: hágase en mí según mi voluntad.

A estas alturas del siglo XXI, y pese a todos los espacios de autonomía que las mujeres han ido conquistando con relación a sus cuerpos y a sus deseos, la sexualidad continúa siendo uno de esos territorios más resistentes a una transformación feminista o, dicho de otra manera, es uno de esos espacios en los que se sigue evidenciando quiénes durante siglos dictamos las reglas y de qué manera el silencio de las mujeres, en todos los sentidos, ha sido uno de los pilares del patriarcado. Sexismo y edadismo, a los que podríamos añadir también un capacitismo que excluye sujetos y cuerpos que no responden al canon productivo y deseable, continúan siendo firmes aliados en un mundo sostenido por las reglas de un mercado en el que ahora parece imponerse, en palabras de Andrea García-Santesmases Fernández, un “nuevo contrato sexual”, en el que más que transformar lo normativo no estamos sino reproduciendo las claves depredadoras y masculinizadas que, me temo, no conducen a ninguna liberación ...