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IDENTIDAD SEXUAL Y LIBRE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD

  El libre desarrollo de la personalidad es un principio que ha merecido poca atención doctrinal y jurisprudencial, a pesar de estar ubicado, junto a la dignidad, en el pórtico de la declaración de derechos de nuestra Constitución (art. 10.1). Es justamente ese mandato de optimización la llave que permite actualizar el contenido de todos y cada uno de los derechos fundamentales en términos de autonomía. Si analizamos la historia de los derechos humanos, podemos comprobar como ha sido un proceso, siempre inacabado, de conquista de espacios de autonomía proyectados en nuestro cuerpo, en nuestra mente y en nuestras vivencias.  Recordemos las pioneras luchas por la libertad de conciencia y por la tolerancia religiosa, como también las que han ido  procurando el reconocimiento de distintos colectivos y minorías. Y, claro, de manera más estructural y radical, la lucha de las mujeres durante siglos por dejar de ser heterodesignadas y por ser al fin las dueñas de sus cuerpos, de sus deseos y d
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LA ESPAÑA CAMISA BLANCA DE ROSARIO IZQUIERDO

Hay algo en la literatura de Rosario Izquierdo que me lleva al lector más profundo que habita en mí. Ese al que en los últimos tiempos cada vez le cuesta más encontrar novelas que le remuevan las tripas, casi devastada su curiosidad por tanta literatura del yo y por tanto panfleto revestido,     o mejor dicho disfrazado, de literatura. Hay en la autora una voz que es capaz de penetrar en los tiempos y en acontecimientos para dotarlos de vida. Supongo que en eso consiste la fuerza de narrar. Y ello no supone, al contrario, una renuncia al compromiso que nadie, tampoco un autor o una autora, puede dejar en la entrada de la casa, como cuando nos quitamos los zapatos para no ensuciar el hogar con el polvo de la calle. Ese latido que tiene que ver con el corazón de las convicciones es palpable en sus anteriores novelas,   Diario  de campo   y   El hijo zurdo , en las que existe un hilo que las hilvana próximas: las mujeres en permanente batalla, las más necesitadas y vulnerables que casi nu

MALDITO ESTEREOTIPO

Como jurista una de las cuestiones que más me preocupan es cómo desde el Derecho, y muy especialmente desde la práctica judicial, seguimos reproduciendo estereotipos de género. Una Administración de Justicia cuyos operadores continúan en gran medida lastrados por sesgos culturales, y también políticos, que condicionan de manera diferenciada no solo la identidad sino también el estatus de mujeres y hombres, es imparcial, en cuanto que sigue respondiendo a los mandatos de una cultura machista y contribuye a reproducir un mundo en el que hay una esfera, la nuestra, la de los varones, que sigue gozando de privilegios, frente a la otra, la de las mujeres, que arrastra el peso de la subordinación. Un estado de cosas que obviamente incide en la efectividad del derecho de las mujeres a la tutela judicial efectiva y que tiene con demasiada frecuencia terribles consecuencias en sus cuerpos, en su sexualidad y en sus capacidades. No en vano, en las dos ocasiones en que el Comité CEDAW ha condenad

LA INFAMIA: Las múltiples violencias sufridas por las chicas pobres

Los datos del reciente estudio   La situación de la violencia contra las mujeres en la adolescencia en España,   promovido por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, son rotundos:  el 14,1% de las chicas de entre 14 y 20 años encuestadas se han sentido presionadas para realizar actividades de tipo sexual, casi la mitad de ellas han recibido fotografías sexuales (el 48%) o les han pedido (el 43,9%), y el 23,4% ha recibido peticiones de cibersexo.   S iguen siendo más las que reconocen haber sufrido violencia que los que admiten ejercerla. Por ejemplo, solo el 3% de los chicos dice haber presionado para involucrar a una chica en conductas sexuales en las que ella no quería participar, frente al 11,1% de las que confesaron haberse visto en esa situación. Al preguntar por la relación con el chico que ejerció la violencia vivida, solo el 17% de las adolescentes afirma que es su pareja actual frente a casi el 21% de los varones. El estudio, además, insiste en el dato preoc

AKELARRE: El miedo masculino al poder de las mujeres

Más allá de las múltiples implicaciones teóricas y políticas, incluso económicas – recordemos el clásico de Silvia Federici,   Calibán y la bruja   - , que podríamos recordar al hablar de las brujas, lo más relevante de la historia que nos cuenta Akelarre , sobre todo si trasladamos el ejercicio de memoria a los debates contemporáneos, tiene que ver con lo que dice una de los personajes secundarios, una de mujer arrugada por el tiempo y que optó por el silencio para sobrevivir: “Los hombres temen a las mujeres que no temen a los hombres”.     Esta es la idea central que nos recrea la dura pero hermosísima película del argentino Pablo Agüero que, aunque situada en el País Vasco francés del siglo XVII, nos está hablando de las reglas patriarcales que se perpetúan a lo largo de los siglos y que llegan hasta un siglo XXI en el que todavía siguen generando miedos, rechazos y críticas las mujeres autónomas, las que son capaces de guiarse por sus deseos propios y no por la satisfacción de los

¿POR QUÉ LOS HOMBRES DEBERÍAMOS LEER A LA FALLARÁS?

  Los hombres, en un bucle perverso que no hace sino confirmar ese pacto juramentado que tan bien nos explicara Celia Amorós, siempre nos hemos leído y nos leemos entre nosotros. Nos citamos, nos damos palmaditas en el hombro y certificamos la autoridad del colega porque, de esa manera, estamos confirmando la nuestra. Necesitamos de la fratría para confirmar nuestra subjetividad, al mismo tiempo que identificamos la masculinidad y lo masculino con lo importante, para lo que, como ya nos advirtiera Virginia Woolf, necesitamos reducir el tamaño de las mujeres para así nosotros vernos como superhéroes.  La ley patriarcal que condena a las mujeres al silencio, y que sigue vigente a través en muchas ocasiones de sutiles estrategias que las invisibilizan o les niegan voz y prestigio, ha sido y es el reverso de nuestra permanente palabrería, de nuestro dominio en lo público y de nuestro señorío en lo privado. Los que siempre nos creímos omnipotentes con la ayuda impagable de las religiones qu

2021

Nunca antes una sola cifra, un número tan rato y hasta tonto como 2021, había albergado tantas esperanzas. Ni siquiera yo, que nunca he vivido el tránsito de un año a otro como si fuera una puerta que se abre, porque para mí los ciclos siempre han empezado en septiembre, he podido sustraerme a la posible magia que todas y todos queremos ver en ese horizonte cercano. Como no soy de los que piensan que lo vivido en 2020 nos vaya a convertir en mejores seres humanos, entre otras cosas porque seguimos infectados de muchos virus para los que de momento no existe vacuna, mi esperanza tiene mucho de eso que llaman el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad. Porque tal vez, nuestro único salvavidas, más allá de esas inyecciones que esperamos como el mejor regalo de Reyes, sea mantener ese hilo de luz que nos acaba llegando a través de las ventanas abiertas del invierno. El mismo que nos acarició en la primavera en que nos arrebataron las calles, el que nos deslumbró en un verano de