"Uno siempre debería estar enamorado. Esa es la razón por la que uno nunca debería casarse" Oscar Wilde Pese a vivir unos tiempos pornográficos, en el sentido más amplio del término, de negocios vía Only Fans y de una incesante sexualización de las mujeres – y cada vez más, también, de los hombres -, tengo la sensación de que, aunque pueda parecer paradójico, no son buenos tiempos para el sexo. Por lo que observo hay una creciente insatisfacción, un descenso incluso de determinados placeres compartidos entre los más jóvenes y, lo que es peor, una cierta moralina conservadora y reaccionaria que impregna con frecuencia el discurso público. En el cine, por ejemplo, y a diferencia de lo que fue más habitual hace unos años, apenas se habla de sexo y mucho menos lo vemos como parte central de los relatos, salvo en contadas propuestas más minoritarias y, ahora, quién nos lo iba a decir, transgresoras. Simplemente porque es capaz de romper con esta tendencia tan aburrida y hasta ...
No recuerdo exactamente cuándo y dónde conocí a Mabel Lozano. No sé si coincidimos en uno de esos imprescindibles cursos que hace décadas mis queridos y admirados Mª Jesús Payo y Celso Taboada organizan, contra viento y marea, en Lalín cada mes de julio, o si alguna amiga en común nos puso en contacto. El caso es que en esta última década no hemos dejado de coincidir y ella, con ese poderío que va más allá de su esqueleto de mujer grande, se ha convertido para mí en un referente de compromiso transformador y de potencia que busca hacer visible lo invisible. Pocas como ella han conseguido trasladar a unas narrativas asequibles y a un lenguaje divulgativo, sin perder ni rigor ni militancia, una realidad tan turbia y compleja como la explotación sexual de las mujeres. Sus libros y sus documentales me han acompañado en estos años en los que no he dejado de cuestionar críticamente la masculinidad, y en los que en consecuencia no he dejado de cuestionarme a mí mismo, y me han hecho ver, de l...