A estas alturas del siglo XXI, y pese a todos los espacios de autonomía que las mujeres han ido conquistando con relación a sus cuerpos y a sus deseos, la sexualidad continúa siendo uno de esos territorios más resistentes a una transformación feminista o, dicho de otra manera, es uno de esos espacios en los que se sigue evidenciando quiénes durante siglos dictamos las reglas y de qué manera el silencio de las mujeres, en todos los sentidos, ha sido uno de los pilares del patriarcado. Sexismo y edadismo, a los que podríamos añadir también un capacitismo que excluye sujetos y cuerpos que no responden al canon productivo y deseable, continúan siendo firmes aliados en un mundo sostenido por las reglas de un mercado en el que ahora parece imponerse, en palabras de Andrea García-Santesmases Fernández, un “nuevo contrato sexual”, en el que más que transformar lo normativo no estamos sino reproduciendo las claves depredadoras y masculinizadas que, me temo, no conducen a ninguna liberación ...
Sa lvo cataclismo (bastante inesperado), Moreno Bonilla confirmará el próximo 17 de mayo su liderazgo en Andalucía. Con inteligencia, no solo ha sabido labrarse la imagen de tipo centrado y amable, sino que también ha logrado esquivar la mayoría de los dardos que han señalado las debilidades de su acción de gobierno. Ni siquiera la crisis de los cribados , que a su vez es la expresión más dramática del deterioro progresivo y alarmante del sistema andaluz de salud, o la descarada expansión de las universidades privadas en detrimento de la sostenibilidad de las públicas, parecen hacerle mella en una sonrisa que ha sabido pasear como nadie lo mismo para hacer la "levantá" de un paso de semana santa que para lucirse gallardo junto a su impecable señora en la Feria de Sevilla. Todo ello con el mismo aplomo, y aparente espontaneidad, con el que lo hemos visto emocionarse más de una vez en público por el accidente de Adamuz, lejos de la imagen de machote rígido que tanto l...