Hay demasiadas cosas excesivas en la nueva serie del creador de Mi osito de peluche , la producción inglesa que hace dos años nos conmovió por su potencia dramática y por el descenso a los infiernos de su protagonista. Richard Gadd, en clara continuidad con la anterior, hace estallar en Half man todos los resortes del melodrama, en una sucesión de tramas que no dejan de inquietar al espectador y que son narradas con unas pretensiones que bordean lo emocionalmente pornográfico. En los seis capítulos en que está dividida es imposible respirar: en ellos no hay hueco para el humor, la ternura o los vínculos saludables que nos sostienen en lo cotidiano. Todo está atravesado por una furia dramática que pretende incendiar hasta el último rincón del relato, lo cual le resta potencia emocional y provoca, al menos a mí así me ha sucedido, que en muchos momentos no quede más remedio que desconectar. Casi como estrategia salvavidas ante una sucesión de heridas y dolores que acab...
“La gramática es el puente – siempre frágil – tendido entre la situación presente y la situación heredada, entre el momento actual, por un lado, y las presencias del pasado –unas presencias que perviven, a menudo en forma de ausencias -, por otro”. Joan Carles Mèlich Siempre que le explico a mi alumnado la transición española me doy cuenta de que los manuales y los apuntes continúan agujereados, como si en los mapas de nuestra historia continuara habiendo vacíos por lo que se escapa la memoria, o sea, de alguna forma, también el presente. Gracias a los feminismos he logrado entender que esas ausencias, que a día de hoy continúan siendo flagrantes, son la expresión de un pensamiento sesgado y de un androcentrismo que, de tan obvio, a veces nos sigue costando reconocer. Continuamos necesitando relatos contrahegemónicos que vayan más allá de los “padres de la Constitución” y que, por ejemplo, pongan el foco en todas esas mujeres juristas que hicieron de palanca para que empez...