Sa lvo cataclismo (bastante inesperado), Moreno Bonilla confirmará el próximo 17 de mayo su liderazgo en Andalucía. Con inteligencia, no solo ha sabido labrarse la imagen de tipo centrado y amable, sino que también ha logrado esquivar la mayoría de los dardos que han señalado las debilidades de su acción de gobierno. Ni siquiera la crisis de los cribados , que a su vez es la expresión más dramática del deterioro progresivo y alarmante del sistema andaluz de salud, o la descarada expansión de las universidades privadas en detrimento de la sostenibilidad de las públicas, parecen hacerle mella en una sonrisa que ha sabido pasear como nadie lo mismo para hacer la "levantá" de un paso de semana santa que para lucirse gallardo junto a su impecable señora en la Feria de Sevilla. Todo ello con el mismo aplomo, y aparente espontaneidad, con el que lo hemos visto emocionarse más de una vez en público por el accidente de Adamuz, lejos de la imagen de machote rígido que tanto l...
Hay películas que te sacuden, que te zarandean colocándote en una posición incómoda. Son aquellas que exigen al espectador un singular compromiso de ser parte activa de la historia, de no conformarse con estar en la butaca mirando la pantalla sino que, de alguna manera, lo que sucede en ella te va perforando, lentamente, con las agujas sutiles y silenciosas que saben hilvanar miedos y emociones, lo cual hace que te remuevas en el asiento casi presa del desasosiego. Casi veinticuatro horas después de haber visto El sonido de la caída , continúo recorriendo mi cuerpo en busca incluso de señales físicas que me hablen de las historias que la película de la alemana Mascha Schilinski nos cuenta. A través de unas imágenes deslumbrantes, en las que se confirma una vez que la frontera mínima entre el cine y la poesía habita en la mirada de quien rueda, asistimos al relato de cuatro generaciones de mujeres que habitan un mismo espacio – una granja del norte de Alema...