Hay películas que te acompañan varios días, en un recorrido que hace que atraviesen tu cuerpo y se aposenten en esos huecos que la vida va provocando en nuestro esqueleto. De esta manera, son el bálsamo de un proceso sanador, de esos en los que el cine acaba siendo un abrazo. Algo así he sentido esta semana después de tener la fortuna de ver el primer largometraje de Javier Giner, y después de escucharlo, y de abrazarlo, al fin. He necesitado que pasen horas y horas para digerir todo lo que desde la pantalla me zarandeó y ahora, con calma, es cuando me siento capaz de escribir sobre Lorea y Leo. Tras haberme removido las entrañas con su libro confesional Yo, adicto , y multiplicar esa sacudida con su traducción a la pantalla en forma de serie, en esta película el director bilbaíno hace una pirueta arriesgada con la que, en el fondo, nos sigue hablando de él mismo, pero también, y al mismo tiempo, de esas marejadas en que consiste vivir. Esta soledad , cuyo título tiene u...
Siempre que se acerca una convocatoria electoral, en la que casi de manera irremediable vuelve a reabrirse el debate en torno a la sostenibilidad de las pensiones, me inquieta la cortedad de miras de unos partidos políticos que, entre otras muchas carencias, parecen no ser conscientes del envejecimiento de nuestra sociedad. Es decir, siguen actuando cómo si para ellos no tuviera valor, ni siquiera importancia estratégica, que las personas mayores de 65 años sean ya cerca de los diez millones en nuestro país, o sea, un 21% de la población. Un porcentaje que no dejará de crecer en los próximos años: según previsiones del INE, dicho grupo de edad superará los 15,9 millones de personas en 2045 . En este sentido, hace ya tiempo que se habla de revolución de la longevidad y que incluso el mercado, tan astuto, ha empezado a poner el foco en ese creciente sector de la ciudadanía en cuanto consumidores y sujetos con necesidades específicas. Se abre paso así la denominada silver economy , ...