En las semanas de locura futbolera y de calor en femenino, la que ya no cabe en la fugacidad de las olas, he buscado refugio en narraciones que, desde la pantalla, me permiten seguir cuestionándome y cuestionar el mundo en el que vivimos. Una búsqueda cada vez más complicada en un mercado saturado de productos de usar y tirar, de fórmulas exitosas repetidas y de segundas y terceras temporadas que pretenden reclamar la atención de espectadores cautivos. Supongo que como os pasa a muchos, cada vez paso más tiempo recorriendo la oferta de plataformas sin encontrar una historia que me zarandee. Con frecuencia no me queda más remedio que revisitar clásicos o adentrarme en alguna rareza que solo a veces, muy pocas veces, se transforma en agradable sorpresa. Fue hace unos meses cuando mi querida y admirada Lola López-Mondéjar me puso sobre la pista de la serie DTF St. Louis . Me la recomendó con entusiasmo y le agradecí que no me adelantara ni un fragmento del relato. Al fin, e...
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez