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LAS IZQUIERDAS EN ANDALUCÍA


Salvo cataclismo (bastante inesperado), Moreno Bonilla confirmará el próximo 17 de mayo su liderazgo en Andalucía. Con inteligencia, no solo ha sabido labrarse la imagen de tipo centrado y amable, sino que también ha logrado esquivar la mayoría de los dardos que han señalado las debilidades de su acción de gobierno. Ni siquiera la crisis de los cribados, que a su vez es la expresión más dramática del deterioro progresivo y alarmante del sistema andaluz de salud, o la descarada expansión de las universidades privadas en detrimento de la sostenibilidad de las públicas, parecen hacerle mella en una sonrisa que ha sabido pasear como nadie lo mismo para hacer la "levantá" de un paso de semana santa que para lucirse gallardo junto a su impecable señora en la Feria de Sevilla. Todo ello con el mismo aplomo, y aparente espontaneidad, con el que lo hemos visto emocionarse más de una vez en público por el accidente de Adamuz, lejos de la imagen de machote rígido que tanto le gusta a la derecha, aunque debo reconocer que dicha masculinidad es abrazada sin reparos por todos los colores políticos. Incluso no sería descartable que, tal y como ocurriera hace cuatro años, una parte del electorado decidiera darle el voto con tal de que revalidara su mayoría absoluta y así no tuviera que depender de Vox para formar gobierno.

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