A pesar de las décadas que llevo viviendo en ella, esta
ciudad me sigue sorprendiendo, e indignando claro, por sus silencios, por las cobardías
que recorren las esquinas, por las muchas voces que prefieren hablar bajito
para no molestar a quienes ocupan los púlpitos. Ha vuelto a pasar estos días
con motivo de la polémica generada en torno a la exposición Maculadas sin
remedio que, en el momento de escribir estas líneas, seguía colgada en la
Diputación Provincial. La agresión a una de las obras expuestas pero sobre todo
las reacciones de muchos de nuestros representantes, alegando ofensa de los
sentimientos religiosos, ha vuelto a poner de manifiesto no solo las complicidades
de quienes callando otorgan sino también las carencias que todavía sigue
teniendo nuestra democracia. Porque lo que la polémica generada en torno al
autorretrato de la artista Charo Corrales nos demuestra es como todavía
seguimos sin entender el juego de los derechos fundamentales, además de poner
en evidencia que…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez