Como cada mes de noviembre, se multiplican en estos días los actos de condena de la violencia de género. Las instituciones, y mucho más los políticos y las políticas que andan siempre en campaña, compiten entre ellas para ver quién lanza el mensaje más retuiteado, al tiempo que se multiplican las conferencias, las mesas redondas y los seminarios. No seré yo quien ponga en duda la oportunidad y necesidad de estas actividades. Al contrario, ante un problema social y político tan dramático todos los esfuerzos son pocos. Quiero pensar que todo suma. Pero sí que creo que ya va siendo hora de que nos replanteemos algunos enfoques que, después de más de una década de compromisos, tengo la sensación de que no hacen sino alimentar inercias y consolidar imaginarios que le hacen un flaco favor a las mujeres.
Creo que todos y todas deberíamos negarnos a participar en más minutos de silencio. Por supuesto que hay que manifestar el dolor, la rabia y la indignación que provoca el asesinato de una m…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez