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CARMEN DE BURGOS: ELLAS Y ELLOS, O ELLOS Y ELLAS, CONTRA EL PATRIARCADO

“Hoy me gusta lo impensando, lo incierto; me atrae lo desconocido; el encanto del libro que no se ha leído y de la partitura que no escuchó jamás. No comprendo la existencia de las personas que se levantan todos los días a la misma hora y comen el cocido en el mismo sitio. Si yo fuera rica, no tendría casa. Una maleta grande y viajar siempre. Deteniéndome en donde me agradase, huyendo de lo molesto… aspirando el aroma de las cosas sin analizarlas. Eso de hacerse un palacio con cementerio y todo para vivir y morir en un mismo sitio me parece que nos asemeja a los moluscos”. Basta con leer las pocas pero jugosas páginas de la Autobiografía con la que se abre la recopilación de novelas cortas de Carmen de Burgos editada por Huso con el título Ellas y ellos, o Ellos y ellas, para detectar que la almeriense no solo fue una pionera en muchos oficios, sino ante todo y, sobre todo, una mujer que luchó por ser ella misma en un contexto donde lo habitual es que las mujeres fueran “seres para ot…

MIRARME EN CÁDIZ

Mirarme en Cádiz es lo más parecido a arrancarme la piel a tiras y dejar que las vísceras hablen por sí solas. Hacer un ejercicio de memoria con el que domesticar la melancolía. Aprender que la vida se alimenta de pequeñas sacudidas. De esos pequeños terremotos, casi imperceptibles, que nos descolocan las piezas y hacen que, al despertar, tengamos la sensación de haber dormido en otra cama.
Mirarme en Cádiz es reconciliarme con lo que un día fui, con las manos que me cuidaron y me arroparon, con la ternura que solo cabe en un guiso materno y, por qué no, en el orgullo viril de un padre que antes lloraba más con las películas que con la vida.

Mirarme en Cádiz es sentir, como si fuera la primera arena en la piel de un recién nacido, el latido impagable de las mareas. Las costumbres del sol y las mudanzas de la luna.  El niño que ya no está, el adolescente que es, la ola que siempre me pilla desprevenido, un olor imposible a papilla de frutas, pescaíto frito y  café.
Mirarme en Cádiz es apr…

LAS AMAZONAS CONTRA EL AMOR TÓXICO

He de confesar que nunca he tenido muy claro si el mito de las amazonas, tal y como nos ha llegado a través de diversas fuentes e interpretaciones, puede leerse como una propuesta emancipadora de las mujeres o si, por el contrario, es un ejemplo más de ese dogma patriarcal que podemos resumir en el clásico “que todo cambie para que todo siga igual”. De la misma manera que no tengo claro si heroínas como Wonder Woman, que podríamos identificar con una especie de amazona pasada por la cultura del cómic y luego de la pantalla, nos ofrecen una mirada liberadora de las mujeres o más bien nos lanzan el perverso mensaje que consiste en entender que la igualdad pasa porque ellas actúen como nosotros. De alguna manera, al patriarca siempre le ha interesado mantener en los márgenes lecturas aparentemente rompedoras sobre el sexo femenino, pero siempre que permanecieran justo ahí, en las afueras, o bien siempre que ayudasen a mantener el estatus de los poderosos. Nada más lejos pues de un futur…

LA (NO) DILIGENCIA DE UN MAL PADRE DE FAMILIA

Es evidente que los hombres estamos viviendo un momento crítico. Las certezas que durante siglos dieron sentido a nuestras vidas se desmoronan. Nuestros privilegios con cuestionados cada vez con más contundencia. El espejo en el que nos miramos nos devuelve el reflejo de un ser discapacitado emocionalmente, perdido en un nuevo tablero en el que las mujeres empiezan a dejar de estar "empoderadas" para convertirse en  mujeres "con poderío". Y, evidentemente, en este nuevo contexto la paternidad ya no es lo que era. O, a menos, empieza a dejar de ser esa referencia esencializada de una virilidad que nos convertía en los reyes de la casa. Acostumbrados a nuestra posición de comodidad, nos faltan referentes y, sobre todo, estamos muy poco habituados al sano ejercicio de mirarnos por dentro, de cuestionarnos y de, en consecuencia, aprender también el lenguaje de las renuncias.
No es casualidad, me parece, que en este contexto en el que muchos andan desnortados, estén sien…

ALESSIO ARENA o de cómo en Cádiz descubrimos la maceta perdida de Genet

“Uno nunca sabe cuál es el sitio donde va a florecer”. 
Hernán Rivera Letelier, Canción para caminar sobre las aguas 
Hace ya muchos años que descubrí que en Cádiz habitaba esa parte de mí que siempre está jugando con lo imposible. Quizás no haya otro lugar del mundo en el que sienta sin ningún tipo de aspereza que la vida es eterno movimiento. El que reside en lo más pequeño, en los pliegues más tiernos de los días, el que nos hace parte minúscula de un océano que nos reconcilia con la fragilidad. Cádiz ha sido y es en mi biografía uno de esos espacios en los que he terminado aceptando que soy una mezcla intrépida, un tránsito que bulle, el gerundio que durante mucho tiempo me resistí a aceptar. Por ello, cada vez que vuelvo a esta ciudad, mis células se convierten en esos pececillos que acarician y liman los talones. Entonces, sin miedo alguno, me vuelvo transparente, como si un verso loco de Jean Genet se hubiera escapado de una maceta y me hubiera convertido en hijo de su disidenci…

TULLY: La madre presente

Las madres son las grandes ausentes de los relatos. Me refiero a las madres en cuanto sujetas autónomas, completas y complejas, más allá de la versión instrumental que de ellas presenta la cultura. Es decir, las madres como individuas no resignadas al “hágase en mí según tu voluntad”. Tal y como lo explica con todo detalle la escritora Laura Freixas, la maternidad, en cuento hecho que no es solo biológico, sino que incluso podríamos calificar de político, está ausente de los relatos colectivos. Nada de extrañar, pues, que tampoco lo esté con la centralidad debida en las agendas políticas. Justamente por ello es tan de agradecer una película como Tully, el último largometraje de Jason Reitman, el director que hace unos años, de la mano de su guionista de cabecera, Diablo Cody, nos sorprendió con otra historia de una madre adolescente: Juno.
Con un aparente tono de comedia, que en algunos instantes parece volverse trágica, la historia se centra en esa parte habitualmente oculta de la …

DREXLER, UNA JUNGLA DE JAZMINES

Hace años, muchos años ya, que descubrí a Jorge Drexler gracias a esa hada madrina que es Ana Belén. Solo ella es capaz de hacer suya una rareza como "Era de amar", tan pequeña pero tan luminosa.  El mar, amar, siempre amar.
"Era de fumar y reír

Era de saber esperar
Era de salir a buscar No era una mirada cualquiera Era de amar"

Gracias a esta canción, que aparecía en un CD en el que la madrileña nos invitaba a que la mirásemos, o sea, a que la amásemos, yo también empecé a amar al uruguayo. Desde entonces no he dejado de darle las gracias a Sabia - o sea, a Martínez - por haberle convencido de que dejara la medicina y se viniera a España a probar suerte con la música. Cuidar, cantar, sanar.
Después de que hace dos años nos dejara a todas y a todos entregados en aquel concierto tan íntimo que nos regaló en Cosmopoética, anoche Drexler se expandió bajo el cielo, se creció ante el desafío de verse en un espacio abierto y con cientos de personas entregadas,  y nos volvió a …