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CINCO HORAS CON MARIO: La transición de las mujeres españolas

La enorme riqueza, y al mismo tiempo el gran drama, de Cinco horas con Mario es que en su protagonista, Carmen Sotillo, habitan muchas mujeres. Y no solo porque sea una señora llena de pasadizos, como ha dicho Lola Herrera, sino porque Carmen es el eco de todo lo que en este país significó ser mujer durante siglos. Es decir, la historia todavía mal contada, o incluso invisible, de lo que el “contrato sexual” supuso en la España católica, monárquica y conquistadora, en la que la mitad femenina no tenía más remedio que vivir “entre visillos”. El monólogo escrito por Delibes, con agudeza y humor, pero también con una cierta mirada condescendiente masculina, se estrenó por primera vez en 1979, cuando este país despertaba al sueño democrático después de una larga dictadura en la que las mujeres fueron concebidas como menores de edad o incluso discapacitadas. Todo ello, claro está, y como bien nos recuerda Menchu, bajo la categoría sanadora de “los principios”. Todo un clásico: las mujeres …

EL PREGONERO GARCÍA

Siempre he pensado que una de las mayores sombras de nuestra ciudad, al menos en las últimas décadas, es la carencia de un relato colectivo en el que todo el vecindario nos podamos sentir identificados. Salvo el malogrado intento de la capitalidad cultural, que podría haberse convertido en una oportunidad para definirnos con lucidez ante el siglo XXI, falta en Córdoba un hilo que permita coser las diferentes piezas de un traje que con frecuencia no se adapta al cuerpo de muchos. A diferencia de otras ciudades cercanas, que sí que han sabido apostar por una mirada capaz de sumar energías e ilusiones, Córdoba continúa más cerca de la melancolía que del mañana. Más como una piedra que araña el suelo cuando cae que como una pelota que es capaz de saltar juguetona de un punto a otro del pavimento. Desbordados por un turismo que nos convierte cada mayo en un parque temático en el que vendemos una escenificación con más cartón piedra que vida, tengo la sensación de que las múltiples energías…

UN SOL INTERIOR: Juliette Binoche y las trampas del amor

Hay muchas razones por las que ver la última película de la directora Claire Denis. Debo confesar que yo acudí al cine llamado por el poderío de su protagonista, la inmensa Juliette Binoche, una actriz que es capaz de dotar de carne y credibilidad a cualquier personaje que interprete, por más que en el guion esté desdibujado o por muchas fallas que pueda tener el relato. Su rostro y su presencia son sin duda los más luminosos que hace décadas se pueden ver en la pantalla. Pocas miradas como las suyas nos pueden transmitir tan humanamente estados de ánimo, dudas, interrogantes, miserias o alegrías. Pocos cuerpos como el de la protagonista de Un sol interior pueden ser seductores sin necesidad de mostrarse como un objeto, sino como parte inseparable de un sujeto que nos mira desde la equivalencia.
Un hermoso sol interior, que es el título original completo de la película, es toda una demostración de los talentos de Binoche, pero no es solo eso. De entrada, es otro buen ejemplo de cómo la…

LA INDECENCIA DE CIFUENTES Y SUS CÓMPLICES

Hace tiempo que entendí que trabajo en una especie de microcosmos, con frecuencia demasiado encerrado en sí mismo, que genera hacia el exterior pasiones encontradas. Como docente universitario, estoy habituado a que cada cierto tiempo haya alguien que, generalmente con mucha ligereza y con escaso conocimiento de lo que habla, me eche en cara las supuestas bondades de un trabajo que no deja de verse como privilegiado. Sin poner en duda que, como sucede en cualquier administración pública, en la Universidad puedan sobrevivir individuos corruptos, deshonestos o simplemente caraduras, lamento que con relativa frecuencia la imagen que se tenga de nosotros sea tan prejuiciosa. Quizás, y entono el mea culpa, porque nosotros seamos los primeros en mantenernos demasiado al margen de la sociedad, en una especie de púlpito del conocimiento que provoca que quienes nos miran lo hagan desde la desconfianza que genera siempre contemplar a quién ocupa cualquier tipo de poder, por limitado que éste s…

LA CIUDAD INCÓMODA

Una de las cosas que más me gustan de Córdoba es que es una ciudad, o al menos lo ha sido durante años, hecha a una altura humana, en la que siempre ha sido posible pasear y disfrutar del espacio público, en la que siempre he podido perderme literalmente por calles que suponían para mí un descubrimiento. Es decir, Córdoba siempre ha sido para mí un laberinto en el que mis pies me han llevado en volandas, sintiendo que las agujas del reloj se movían a un ritmo más cercano al de la vida y en el que las fronteras indecisas entre realidad y ficción apenas existían. Siempre he tenido pues, y aunque pueda parecer paradójico en una ciudad que con tanta frecuencia puede resultar claustrofóbica, una sensación de poder incluso volar unos cuantos centímetros por encima del suelo. Casi una experiencia espiritual que, en mi caso, nada tiene que ver con los olores a incienso y sotana. Sin embargo, y no puedo evitar cierto dolor al contarlo, en los últimos años he empezado a sentir cómo esa magia i…

LA LECCIÓN DE PATRICIA

El clamor gozosamente vindicativo, transversal e intergeneracional del pasado 8 de marzo nos puso en evidencia no solo las muchas razones de las mujeres para salir a la calle y reclamar una igual ciudadanía, sino que también una determinada forma de entender el mundo, la que durante siglos hemos capitaneado los hombres, atraviesa una profunda crisis. Ambos extremos están lógicamente interconectados. Es decir, las mujeres no alcanzarán el estatuto de la plena ciudadanía mientras que no superemos unas reglas del juego hechas a imagen y semejanza de los intereses masculinos. Ello pasa por transformar una racionalidad pública que continúa huyendo de las habilidades, estrategias y herramientas consideradas femeninas. O, lo que es lo mismo, por construir una ética cívica que parta de nuestra común precariedad y, en consecuencia, de nuestra necesaria interdependencia. Se trata pues de construir un orden social y político que esté más cerca del amor que del dominio, que se nutra de la dimensi…

SI DIOS EXISTE ES MUJER Y SE LLAMA SILVIA (PÉREZ CRUZ)

Escuchar en directo a Silvia Pérez Cruz es una especie de ceremonia religiosa, en la que la música sustituye a las palabras de los jerarcas y en la que es posible ir, poco a poco, lentamente,  como quien es conducido por un arcángel, separándose del suelo hasta alcanzar algo parecido a un cielo. En su garganta es como si habitaran todos los instrumentos posibles de cuerda y, a la vez, un lamento que es capaz de partir el aire en dos y, desde ahí, llegar al corazón de quienes la escuchan. Y así, atravesados todos por la flecha, es fácil dejarse morir y entender, aunque solo sean por unos instantes, que la eternidad solo puede ser la belleza. Resurrección, extraña forma de vida, Ai ai ai. Los gallos de pelea domesticados.
Desde que Silvia, como si fuera una especie de luciérnaga que tímidamente iluminaba el escenario, entonó las primeras estrofas de Cinco farolas, hasta que concluyó con la Estrella de Morente a la que ella le da una vuelta por su frágil cuerpo de mujer poderosa, la noche…