Gracias a dos grandes mujeres, ambas militantes feministas, Amparo Rubiales y Nuria Capdevilla, descubrí hace unos meses a la periodista y escritora Luisa Carnés. Su novela Tea rooMs me la desveló como una poderosa voz de la generación del 27, una de esas creadoras invisibles durante décadas y de la que me fascinó no solo su compromiso ideológico sino también su brillante literatura. Además de la rotunda conciencia de género y de clase que recorre sus páginas, me sorprendió su tono y su estructura absolutamente contemporáneos, casi cinéfilos, y con los que la autora da buena muestra de su capacidad no solo para captar ambientes sino para dibujar personajes de una hondura extraordinaria. La mirada radicalmente política de Luisa, sin que por ello deje de ser tierna, hace que Tea Rooms sea una de las novelas más sugerentes de un principio de siglo en el que las mujeres de nuestro país empezaron a quitarse el sombrero. Meses después han llegado a mi biblioteca las memorias de Luisa Carn…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez